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Autor: Daniel Molina Duarte (Estudiante de 4º curso del título de Grado en Economía, FCEE, UCLM)

La economía es la ciencia social que estudia la asignación eficiente de los recursos limitados. Dentro de esta “asignación eficiente” hay un debate político, matemático y filosófico que los economistas hemos intentado descifrar durante décadas. Es por ello por lo que hemos creado modelos teóricos que han sido capaces (en mayor o menor medida) de explicar la realidad, incorporando en muchas ocasiones la crítica a modelos anteriores o incluso al sistema en el que vivimos.

El teatro es, según la RAE “el lugar en que ocurren acontecimientos notables y dignos de atención”. No obstante, los que hemos tenido la oportunidad (por muy breve que haya sido) de hacer teatro, sabemos que implica muchas más cosas, ya sea la capacidad de hacernos una autocrítica o criticar lo que estamos viendo,(ya que el teatro, es pura crítica, y no hay otra forma de concebirlo), o la necesidad de ser consciente de todo lo que nos rodea, es decir, conocer el espacio para ejecutar correctamente nuestra actuación.

Es por ello por lo que, en el presente artículo, intentaré explicar cuales son las relaciones entre el teatro y la economía, siendo el nexo de conexión entre ellos, la crítica.

La época en la que vivimos se ha caracterizado por la digitalización, somos capaces de descargar contenidos de internet con una facilidad asombrosa, lo que ha llevado a cambios en la economía y en el teatro.

Respecto a la economía, por primera vez somos capaces de llevar a la práctica modelos teóricos con gran complejidad matemática gracias al Big Data, debido a que, al ser capaces de aglutinar tal cantidad de datos, podemos empezar a suponer que algunas empresas sí que tienen una información perfecta sobre el comportamiento de sus consumidores, es decir, vivimos una matematización de la economía. Pero si algo ha demostrado nuestra ciencia social, es que las personas son algo más que números.

Respecto al teatro, vemos como las salas de nuestros barrios cada vez están más vacías, la digitalización de todo parece que ha dejado de lado la magia del espectáculo en directo, de la improvisación, e incluso de la crítica.

¿Cuál es la causa del cambio en el teatro y en la economía? Siguiendo el análisis de la teoría del sistema mundo de Immanuel Wallerstein, podría deberse a la decadencia de la sociedad occidental, una sociedad que prefiere que se lo den todo hecho para que tenga que pensar lo menos posible, o, mejor dicho, para que no tenga que criticar nada.

Este planteamiento, está totalmente en contra de lo que la economía supone como ciencia social, ya que sus principales exponentes (desde la escuela Keynesiana a la de Chicago, pasando por los eco-marxistas) se han dado a conocer por criticar ideas que a ellos les habían enseñado, creando a partir de ellas, modelos que explicaban la realidad desde el punto de vista del autor.

El planteamiento anterior también es opuesto a lo que significa el teatro, un arte que intenta expresar mediante el drama o la comedia, una situación, ya sea una determinada época histórica, el caso de una familia en concreto o el rumbo que está tomando la sociedad.

Y es aquí dónde se relacionan las dos, Teatro y Economía en la crítica a lo establecido. Ambas disciplinas animan a pensar más allá, a innovar y a conocer el espacio, ya sea cuando interpretamos una obra, o cuando tomamos una decisión en materia de política económica. En definitiva, las dos fomentan el pensamiento crítico.

En un mundo dónde a la juventud se nos impone un modelo de ocio basado en el alcohol y en el juego, dónde partidos de ambos extremos cada vez obtienen más poder, y en el que el cambio climático parece ser algo a lo que nos tendremos que adaptar, el pensamiento crítico es la única vía para que sigamos evolucionando como sociedad, y eso nos lo pueden dar el teatro y la economía, porque al fin y al cabo se basan en lo mismo, la crítica.