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Autora: Manola Marozzi (Estudiante Eramus del título de Grado en Economía, FCEE, UCLM)

Uno de los aspectos más obvios de la nueva economía es la afirmación de su componente digital o virtual. La economía digital expresa un contexto en el que las transacciones y funciones económicas, que rigen las empresas, las instituciones y la comunidad, se planifican y ejecutan con el apoyo de las tecnologías digitales. La virtualización de procesos es atribuible a la difusión de los sistemas de comunicación electrónica, que ha comenzado hace mucho tiempo. Sin embargo, el elemento novedoso radica en el reconocimiento de los cuatro fundamentos que califican la originalidad de la economía digital, a los que se puede hacer referencia:

– difusión y afirmación de un protocolo estándar, universal y abierto (como Internet);

– omnipresencia de la interconexión electrónica entre cosas, personas, empresas, instituciones y sistemas de países;

-separación de la economía de las cosas físicas, desde la economía del conocimiento y la información;

– superar la compensación entre riqueza y alcance entre personas, empresas, instituciones.

Cuando dos tecnologías incompatibles luchan por convertirse en el estándar, se dice que están en guerra por el estándar (Apple vs. IBM; Pal vs. Secam; etc.). Para Internet no se ha manifestado una guerra y el protocolo que creó la World Wide Web, la red que está interconectando todo el planeta Tierra, fue inmediatamente reconocido como un estándar universal y abierto.

Los objetivos y metas establecidos para la implementación inicial de Internet estaban bien definidos. El objetivo reconocido era facilitar el intercambio de conocimientos en los campos militar y académico, con métodos que garanticen la máxima interactividad, pero que prohíban su uso para la difusión de información y la negociación de transacciones comerciales. Sin embargo, se reconoció rápidamente la necesidad de abrir la red a usuarios más extensos, debido a las ventajas que se podían vislumbrar para el desarrollo de la economía y para satisfacer las nuevas prioridades de interconexión expresadas por empresas e individuos. El desarrollo se activó por la posibilidad de utilizar el correo electrónico, lo que garantizaba la comunicación. Así, el desarrollo exponencial de Internet ocurrió en 1990 cuando el gobierno de los Estados Unidos eliminó las restricciones impuestas al uso de este protocolo y al mismo tiempo dejó de financiar esta iniciativa, desregulando Internet y favoreciendo su explotación comercial. Con el paso del tiempo y la creciente afirmación de Internet, las empresas y los clientes han comenzado a apreciar la posibilidad de «dialogar» entre sí y aprender unos de otros, integrando y coordinando los procesos transaccionales que regulan sus respectivas actividades. Las instituciones, las autoridades del gobierno central y local pueden informar y comunicarse con los ciudadanos con mayor transparencia y elevar la democracia en la sociedad civil.

La afirmación de los estándares universales abiertos ha estimulado la explosión de la conectividad. Todo, persona, empresa, institución y sistema de país se interconectarán electrónicamente entre sí en un futuro próximo, en una red capaz de acceder e intercambiar todo tipo de información y contenido, a un coste marginal cero.

En cuanto a la comunicación, esta puede ser, según el contexto temporal, sincrónico o asincrónico, y también estará en relación con el número de sujetos y las características del mensaje intercambiado. Los intercambios pueden involucrar no solo mensajes, sino también bienes y servicios, que se pueden tramitar gracias a la transferencia electrónica de documentos y pedidos.

Una extraordinaria magnitud de volumen y medios de comunicación mejorará aún más la posibilidad de conectividad y, sobre todo, la calidad, velocidad y variedad de los contenidos que se pueden transmitir y a los que se puede acceder a costes cada vez más bajos. Cada producto (automóviles, teléfonos, televisión, PC, etc.) y todos los servicios (con y sin fines de lucro) serán asistidos, mejorados e interconectados en pequeñas redes locales y grandes redes globales.

Por otro lado, es importante destacar la separación que existe entre la economía de las cosas físicas y la economía del conocimiento. Así, la economía de las cosas físicas y la economía del conocimiento y la información son fundamentalmente diferentes por los siguientes motivos, entre otros:

Por un lado,cuando se vende una cosa física deja de ser propiedad; cuando una cosa física debe reproducirse, debe invertirse con altos costes; las cosas físicas están más explotadas y sujetas a un proceso de empobrecimiento de los recursos con los que están hechas y, al mismo tiempo, sufren una reducción en su desempeño funcional; una cosa física existe y reside en un lugar físico;

En lo que se refiere a la economía del conocimiento, cuando se vende una idea o un contenido de conocimiento e información, el vendedor continúa poseyéndolo y en muchos casos puede venderlo varias veces; un contenido de conocimiento puede reproducirse a costes marginales muy bajos; el contenido del conocimiento está menos sujeto al consumo físico aunque, al igual que las cosas físicas, está sujeto a la obsolescencia tecnológica y comercial; la información es ubicua, o en otras palabras, «en ninguna parte y en todas partes».

Otro tema importante es el relacionado con la cadena física y la cadena de valor virtual. Cada empresa está destinada a competir simultáneamente en dos mundos, el de las cosas físicas (mercado) y el mundo virtual del conocimiento y la información (mercado). El aspecto más crítico radica en la capacidad de la empresa para reconocer y generar valor tanto en el primero como en el segundo porque el proceso de creación de valor, en los dos mundos, no es el mismo. En el mundo físico, el conocimiento y la información tienen un valor funcional en la producción de cosas físicas. Sin embargo, en el mundo virtual, el conocimiento y la información también pueden convertirse en una fuente de ingresos, ya que pueden fomentar el desarrollo de nuevas relaciones con los clientes y las nuevas empresas, para servir a los mismos mercados de manera diferente o generar otros nuevos.

Para finalizar, es interesante resaltar que el distanciamiento entre la economía de las cosas y la economía del conocimiento y la información, en los últimos años, se ha desarrollado en la sucesión de tres fases distintas.

  1. En la primera fase, las empresas han invertido significativamente recursos en los procesos de generación de conocimiento y en su transformación de tácito a explícito para que sea generalizado y apropiado para medir, controlar y coordinar los procesos comerciales.
  1. La segunda fase involucró a la compañía en el primer intento de virtualizar parcialmente la cadena de valor. Para adquirir nuevas ventajas competitivas, aumentar la eficiencia de los procesos internos y mejorar la satisfacción del cliente, la compañía ha comenzado a experimentar con la transferencia de ciertas fases de su cadena de valor física al espacio del mercado.
  1. La tercera fase, ahora en progreso, expresa la nueva trayectoria competitiva que apunta a crear y administrar simultáneamente las dos cadenas de valor, aumentando su independencia y su carácter distintivo. El objetivo ya no es apoyar la cadena física con la cadena virtual, sino asignar a la primera la tarea estratégica de buscar nuevas iniciativas y crear nuevas formas de construir relaciones de valor con los clientes actuales y potenciales.

La economía digital es el resultado de las transformaciones que están cambiando los procesos productivos y organizacionales globales.

La adopción de nuevas tecnologías necesariamente debe involucrar a todos los diferentes tipos de empresas que operan en diferentes sectores y mercados y no solo a las empresas más innovadoras o nuevas empresas, de esta manera, de hecho, incluso las pequeñas empresas pueden interactuar a nivel global.

Ser digital, por lo tanto, permite la supervivencia de la organización; sin embargo, la simple implementación de nuevas tecnologías no es suficiente para garantizar el éxito de la empresa.

También es necesario tener en cuenta la cantidad de información disponible en muy poco tiempo, tanto para empresas y clientes potenciales como para administraciones públicas. La posibilidad de escribir reseñas, por ejemplo, si, por un lado, constituye un enfoque entre la demanda y la oferta, por otro lado, representa una posible forma de comunicación positiva o negativa.

En algunos casos, una reestructuración de la organización de la empresa no puede pasarse por alto, de hecho, pasa de un modelo organizativo piramidal cerrado a un modelo horizontal y abierto. También es importante crear nuevas figuras con nuevas habilidades que se ajusten a áreas específicas de necesidad.

En conclusión, la transformación digital es un paso necesario para mantener el crecimiento y aumentar la competitividad y la productividad.