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Alicia Roncero Velasco (Estudiante de 5º curso del título de Doble Grado en Economía y Derecho, FCEE, UCLM)

El aumento de aranceles por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China también tendrá repercusiones en Europa contrayendo un 0,2 % el PIB de la eurozona entre 2019 y 2021, según las estimaciones del Banco de España

El pasado 22 de marzo de 2018 Donald Trump anunciaba la interposición de aranceles en más de 50.000 millones de dólares a los productos chinos bajo el artículo 301 de la Ley de Comercio de 1974, argumentando un historial de «prácticas desleales de comercio» y el robo de propiedad intelectual. ​En represalia, el gobierno de la República Popular China impuso aranceles a más de 128 productos estadounidenses, incluyendo en particular la soja, una de las principales exportaciones de Estados Unidos al gigante asiático. Comienza así lo que podríamos calificar como la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

El enfrentamiento entre las dos superpotencias ha perjudicado, no solo a las exportaciones mundiales, sino también la inversión y la fabricación a nivel internacional, provocando que se resienta la confianza de los empresarios y los intercambios comerciales globales.

Del temor al agravamiento de la situación dan cuenta tanto las caídas generalizadas de las bolsas mundiales como todos los análisis que se habían hecho con anterioridad por parte de las instituciones más importantes del mundo: FED, BCE, FMI…, que coincidían en que la «guerra comercial» supone una amenaza para el crecimiento mundial, incluyendo también la eurozona.

De hecho, valorando los últimos datos, puede decirse que el conflicto entre China y Estados Unidos está teniendo en Europa su principal víctima. La región, volcada en la demanda externa, ha visto cómo se apagaba su principal motor de crecimiento, quedando así a merced de la débil demanda interna. La mejor evidencia es el deterioro de las previsiones de crecimiento que ha sufrido la región en el último año. El FMI ha recortado su estimación para la eurozona en un tercio.

Los dos protagonistas de la guerra comercial crecerán mucho más que Europa, lo que muestra claramente quién es el verdadero perdedor de esta batalla. El FMI estima un crecimiento de Estados Unidos del 2,6%, el doble que Europa, y para China un 6,2%, casi cinco veces más.

Pero ¿por qué está sufriendo Europa de forma tan inminente las consecuencias de la guerra comercial?

En los últimos años, Europa se ha convertido en el gran exportador del mundo. No tiene materias primas ni gigantes tecnológicos, pero tiene fábricas. Cuando la economía de la región se hundió, en la grave crisis vivida entre 2008 y 2013, solo la demanda exterior generó un impulso de crecimiento. Y los países lo explotaron volcándose hacia las exportaciones y aplicando el modelo alemán: competitividad y exportaciones. Como resultado tenemos que la eurozona es hoy la región con mayor superávit por cuenta corriente del mundo, por delante de China.

Sin embargo, la situación está cambiando. La guerra comercial nos está afectando principalmente por dos vías diferentes. La primera es la alta participación del continente en las cadenas de valor internacionales. Una buena parte de la producción, especialmente de Alemania e Italia, son componentes que utilizan como insumos industrias de otros países. Por lo tanto, si el comercio global se debilita y las cadenas de valor se rompen, los más afectados serán precisamente aquellos que tienen mayor superávit exterior.

La segunda vía por la cual se contagia la guerra comercial a Europa es la devaluación del yuan. Ante los aranceles del presidente de EEUU, Donald Trump, China respondió con una devaluación de su divisa no vista en décadas alcanzando su nivel más bajo en 11 años. La consecuencia inmediata es que las exportaciones europeas hacia China se encarecen y, por el contrario, las exportaciones chinas hacia la eurozona se abaratan. Esto resta competitividad a los productores europeos en el gigante asiático en contra de las fábricas domésticas, cada vez más perfeccionadas.

Durante los 18 meses que han transcurrido desde que comenzó el conflicto comercial, ha habido algunos intentos de negociaciones, pero nunca han acabado en acuerdo entre las dos potencias.

Sin embargo, el pasado 7 de noviembre China y Estados Unidos llegaron a un acuerdo preliminar, tras dos semanas de negociaciones de sus equipos, para retirar por fases algunos de los aranceles que se han impuesto mutuamente en la guerra comercial. Lo que está aun por decidir es qué aranceles exactamente se levantarán en cada fase, pero si han dicho que lo harán en la misma proporción.

De confirmarse, el anuncio de Pekín señalaría un importante paso adelante en las conversaciones para resolver la guerra comercial que los dos países libran desde la primavera de 2018 y que ha tenido importantes consecuencias sobre la economía global. La falta de detalles exige, no obstante, cautelas.

Ahora solo nos queda esperar que ambas potencias sean consecuentes con sus negociaciones, y lleven a cabo su acuerdo de retirar los aranceles, el cual favorecerá, ya no solo a las relaciones entre ellas mismas, sino a la economía internacional en su conjunto.

 

Bibliografía:

https://elpais.com/economia/2019/10/05/actualidad/1570294221_441130.html