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Autor: Jorge Ruiz Argüeso (Estudiante de 4º curso del título de Grado en Economía, FCEE,

El automóvil fue una de las revoluciones más grandes del siglo pasado en cuanto a transporte y ocio se refiere. A medida que pasaban los años la economía que había alrededor de este mundo crecía y con ello las marcas. Bien es sabido que las marcas más conocidas siempre han sido las alemanas por su calidad de fabricación y durabilidad.

Pero como todo, en la actualidad, con la llegada de la alta tecnología a los vehículos y las sinergias entre las distintas marcas llegamos a ver cada vez vehículos que perduran menos en el tiempo y que comparten piezas entre modelos muy dispares.

Hace menos de medio año el grupo automovilístico FCA (Fiat Chrysler Automobiles), debido a sus problemas de financiación o emisiones en Estados Unidos,  constató que lo mejor que podía hacer era buscar un aliado dentro de este mercado. Primeramente, estuvo a punto de realizar la fusión con el grupo Renault-Nissan, pero esto no llegó a buen puerto por las grandes exigencias del grupo FCA y la negativa del gobierno francés por el ajuste que supondría dicha operación y que conllevaría la pérdida de empleo tanto en Francia como en Italia.

Recientemente se ha puesto en contacto con el grupo PSA (Peugeot-Citroën) para realizar una fusión entre grupos empresariales y consolidarse, así, como el cuarto grupo automovilístico del mundo (solo por detrás de los gigantes como Volkswagen o Toyota).

Parece ser que las negociaciones que no fueron tan propicias con el grupo Renault, si lo serán con el grupo PSA y que en pocos meses confirmaremos el nacimiento de este nuevo grupo. Esta operación obviamente tiene unas connotaciones muy positivas para ambos grupos. En lo que se refiere al grupo FCA, éste podría reducir sus problemas, y en cuanto al grupo PSA, se podría producir la apertura hacia nuevos mercados (como el de China), así como la ampliación en mercados tan importantes como el estadounidense donde el grupo PSA es desconocido.

La otra cuestión importante sería la relativa a la fabricación de los vehículos, pues en ella se verían sinergias entre ambos grupos compartiendo piezas y unidades motrices. Estas economías de escala y de complementariedad serían cruciales para abaratar costes, así como generar mayores beneficios en el futuro.

Lo que puede llegar después de esta fusión es algo que es lógico, por una parte, pero triste por otra. Podemos ver que la mayoría de los inmensos grupos automovilístico poseen pocas marcas dentro de su haber, cosa contraria a la que ocurrirá tras la fusión FCA-PSA. El presidente del grupo PSA y futuro presidente de la fusión, Carlos Tavares, ha dicho que no pretende cerrar ninguna fábrica como ya ocurrió en su fusión con Opel. Pero habría que esperar a ver qué ocurre, pues se crearía un grupo muy grande, con un número de marcas superior a la quincena. La creación de este gran grupo seguramente supondría el cierre de ciertas marcas que estén en decadencia o que puedan aprovechar peor las sinergias que en un futuro puedan existir, así como también acabar vendiéndoselas a algún inversor o grupo asiático que decidiera entrar en este negocio.

Dicho esto, el futuro del automóvil es aún incierto, pues los coches eléctricos todavía no son una realidad al 100%, ya que convivimos con demasiadas opciones en cuanto al “combustible” que podemos tener en nuestro vehículo, además de ser una época donde se criminaliza al diésel a favor de energías supuestamente más limpias. La unión de las grandes compañías permitirá que éstas puedan enfrentarse mejor a la difícil decisión del rumbo a tomar en los siguientes años en cuanto a “combustible” se refiere, pero deberán de meditar bien su decisión antes de dar un paso en falso y provocar la prematura muerte de este inmenso grupo.

En cuanto al consumidor se refiere, estas fusiones suelen ser positivas, pero no hay que dejar de lado el hecho de que cada vez este inmenso negocio está en menos manos y podríamos llegar a ver una bajada en la competitividad si esta tendencia continuase. De momento no hay nada de lo que alarmarse ya que existen grupos muy competentes (Volkswagen, BMW o Daimler) dentro de este negocio que mantendrán la llama viva y buenos productos para nosotros los consumidores.

Por último, quiero dejar unas preguntas, ¿Será positiva esta unión entre FCA y PSA? ¿Es más factible que sean mejores juntos que individualmente o uno de los dos se arrepentirá de esta decisión? En breve podremos responderlas…