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Autora: Isabel García Sánchez (Estudiante de 4º curso del título de Grado en Economía, FCEE, UCLM)

El Banco Europeo de Inversión (BEI) fue creado en 1958 con la función de financiar proyectos que contribuyan a lograr los objetivos de la Unión Europea, tanto dentro como fuera de ella. El día 14/11/2019 aprobó una nueva medida que será dejar de financiar proyectos relacionados con carbón, petróleo y gas cuando concluya 2021. Lo que pretende el BEI es dejar de financiar combustibles fósiles y lanzar una estrategia de inversión climática, la más ambiciosa para cualquier institución financiera pública. Va a destinar 1 billón de euros a eficiencia, renovables y redes hasta 2030, lo que supone un paso más para mejorar el cambio climático, ya que también el 50% de toda su financiación será para la acción climática a partir de 2025.

En todos los préstamos que realice en el año 2021, para diferentes proyectos que supongan mejoras en el cambio climático, va a aplicar los principios del Acuerdo de París, en el cuál se establecen medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, lo que supondrá que las inversiones realizadas cumplan con este acuerdo, mejorando así las condiciones medioambientales.

España se encuentra como el primer receptor de los fondos del BEI; en el año 2018 recibió 8.500 millones, por lo que se ha manifestado a favor del cambio. Por el contrario, países como Alemania, Polonia, Hungría o Rumanía no están de acuerdo, ya que dependen en gran medida económicamente del carbón, y éste les supone un ingreso abundante de dinero para el país.

Este proyecto vemos que está directamente relacionado con la Agenda 2030 que plantea unos objetivos y metas para la UE, como conseguir al menos el 40% de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, al menos el 32% de cuota de energías renovables, y al menos el 32,5% de mejora de la eficiencia energética. Todas estas medidas supondrán una mejora del cambio climático, por ello debemos concienciarnos del gran problema en el que nos encontramos y que se deben establecer medidas lo antes posible. El cambio climático es un proceso cíclico natural que se ha visto agravado por la acción humana, en concreto por las emisiones de CO2 principalmente. También supone un desafío para las empresas, pues los procesos que utilizan para elaborar sus productos también suponen una gran emisión de gases, y costes al tener que reducir el consumo de algunas de sus materias primas o tipos de energía, incluso tienen que buscar sustitutos en algunas ocasiones lo que les supone cambiar los procesos o productos.

Por lo tanto, esta decisión del BEI pretende mejorar la situación del cambio climático, y ayudar a que tanto las empresas como la acción humana proceda de manera correcta para reducir la emisión de gases y contaminación.