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Autor: José María Sánchez Fernández (Estudiante de 5º Curso de Doble Grado en Economía y Derecho, FCEE, UCLM).

Lo que se entiende por sistema financiero, no es otra cosa que el conjunto de intermediarios, mercados y activos financieros que captan el ahorro de las unidades económicas con superávit financiero (prestamistas) y lo canalizan hacia las que tienen déficit (prestatarios). Sin embargo la importancia del sistema va más allá de lo que a simple vista puede resultar de esa escueta definición. La razón de esta relevancia económica es que como explicaré posteriormente, los shocks financieros pueden tener importantes impactos sobre la economía real. Es por esto por lo que es favorable una regulación sobre la actividad financiera, en base a la siguiente argumentación.

Hay que tener en cuenta que de entre las variadas funciones que tiene una institución financiera, una de ellas es la de actuar como depositario, se dedica a recibir depósitos del público y a conceder préstamos a otros clientes. En este artículo no me dedicaré a explicar el proceso de creación de dinero bancario, pero el punto de partida para explicar la necesidad de la supervisión financiera es este. Los ciudadanos depositan sus recursos, y lo hacen con la confianza de que dichas entidades velarán por la seguridad de los mismos. Esa es la base del sistema financiero, la confianza, y por eso es necesaria cierta regulación para salvaguardar la solidez de los depósitos. Establecer un control sobre los depósitos no solo es importante para que los clientes no pierdan sus recursos, sino también porque si los bancos carecen de liquidez no podrán conceder préstamos, y eso tiene importantes efectos sobre variables macroeconómicas, produciéndose el traslado a la economía real de los problemas financieros de la siguiente forma:

Al haber menos liquidez bancaria disminuye la oferta de crédito, dando lugar a una subida de los tipos de interés que provocará una caída de la inversión real, del consumo y de la demanda agregada en su conjunto. A su vez se produciría una disminución de la renta y del empleo, siendo el efecto sobre los precios más indeterminado.

Además con carácter general, la información entre las instituciones bancarias y sus clientes es asimétrica, una razón más para establecer una regulación, tratando de evitar con ella espirales especulativas.

No obstante, el control no debe ser exhaustivo porque eso desincentivaría la inversión y haría disminuir la actividad bancaria.

El otro punto de vista del escrito versa sobre la necesidad o no de rescatar el sistema financiero. Como es lógico dada mi visión anterior sobre la necesidad de regular, yo estoy a favor de este rescate, pero con ciertos matices que procedo a exponer.

Las entidades que deben tener prioridad para ser salvadas son las entidades de riesgo sistémico. Estas instituciones son las que por su volumen de activos y su dimensión tienen mucha importancia en el sistema financiero, por lo que su quiebra daría lugar a consecuencias terribles en la economía real. Sin embargo las pequeñas entidades tienen menos número de clientes y menor incidencia en la economía, por eso los rescates de éstas no son tan necesarios, aunque habría que garantizar en parte los depósitos de las personas que confían en ellas. De esto último se encarga el fondo de garantía de depósitos.

Pese a mi opinión orientada a recatar el sistema financiero, soy consciente de que este salvamento también tiene desventajas:

En primer lugar, se está premiando de alguna manera a instituciones bancarias que no han cumplido bien su función, lo que les puede incentivar a volver a cometer los mismos errores. En segundo orden, para rescatar a las grandes entidades se requiere gran cantidad de dinero público, lo que supone un notable coste de oportunidad para la ciudadanía, pues ese gasto del Estado podría haber sido destinado para otras acciones dentro de la economía real. Y por último, hay que ser consciente del tejido empresarial del país en cuestión, por ejemplo en España predominan las PYMES, de forma que quizás el efecto negativo de no rescatar a las grandes entidades no sea tan masivo.

En función de las ventajas y desventajas expuestas habría que proceder a una ponderación objetiva, que desde mi punto de vista daría como resultado la necesidad de rescatar, pues los efectos negativos para la economía debidos a no rescatar son superiores a los efectos positivos del ahorro del gasto público.

Una vez expuesta la importancia del sistema financiero, uno podría hacerse una idea de la necesidad de cierto intervencionismo sobre la actividad financiera.