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Autora: María Fuentes Montero (Alumna de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía, FCEE, UCLM)

Hoy en día, después del estallido de la crisis financiera ocasionada por las hipotecas basura, se sigue exigiendo una serie de requisitos para poder obtener y disfrutar de un crédito, entre los que hay que destacar la necesidad de obtener un aval para su disfrute.

El avalista debe pagar al banco la deuda hipotecaria si el titular no hace frente al pago de la misma de manera obligatoria. Este requisito, desde mi punto de vista, es muy exigente, ya que obliga a que estas personas asuman deudas solo por el hecho de actuar como aval para ayudar a otras personas.

A pesar de todas las recomendaciones seguimos manteniendo un mercado muy rígido, ya que exigimos que los individuos, para poder obtener un crédito, tengan que tener un aval. Pero puede ocurrir que personas con solvencia suficiente como para hacer frente a la deuda, solo por el hecho de no poder conseguir un aval, no puedan disfrutar de dinero para poder desarrollar sus actividades. También puede ocurrir que otros individuos, por el hecho de tener el aval, aunque no tengan solvencia, puedan disfrutar del mismo.

También hay que destacar que otra de las exigencias necesarias para obtener y disfrutar de un crédito son los seguros ofertados por los bancos, seguros de vida, de hogar…, ya que hoy en día en muchas entidades –por no decir en todas- para poder disfrutar de un crédito exigen que a su vez se contrate un seguro de vida y así, si le ocurre algo al prestatario, poder hacer frente a este préstamo.

Todas estas exigencias pueden limitar hoy en día el fomento de las inversiones y también de la creación, como consecuencia de ello, de numerosos puestos de trabajo, ya que pueden existir muchos individuos que por todas estas exigencias no puedan desarrollar sus proyectos y, por tanto, limitar sus opciones de crecimiento.

En mi opinión, aunque es necesario imponer una serie de requerimientos, creo que en muchos casos estos son excesivos, puesto que si se observa que determinados solicitantes tienen solvencia y podrán asumir el préstamo, deberían de poder disfrutar del mismo y no exigirles más requisitos de los necesarios. Por todo ello, considero que es necesario realizar un estudio real de la situación individual de cada peticionario de un préstamo.