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Autora: Ángela López López (Alumna de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía, FCEE, UCLM)

Hace unas semanas todos los medios de comunicación nos dieron la noticia en la que por unas horas el hombre más rico del mundo fue Amancio Ortega, el dueño de la compañía Inditex. Pero no solo él posee unos altos ingresos en España, sino también Isak Andic y Juan Roig, los dueños de las tan conocidas marcas “Mango” y “Mercadona” respectivamente, entre otros. En teoría, esta información debería ser una gran noticia, puesto que en el país existen marcas competitivas, que aunque se internacionalicen o no siguen aumentando sus ingresos año a año, lo que hace parecer que la crisis prácticamente ya ha desaparecido para ellos.

No obstante, a pesar de esta información, en el artículo me gustaría centrarme en la otra cara de la moneda, es decir, el hecho de que cada vez más personas viven debajo del umbral de la pobreza. Se trata de destacar la gran diferencia de rentas que existe en España entre los más pudientes y las personas con menos ingresos, así como el objetivo general que se lleva o debería llevar a cabo para terminar con este gran problema que asola nuestro país.

Como bien sabemos, durante la crisis se disparó el despido en España, lo que le llevó a ser el país con la tasa más alta de desempleo de toda la Unión Europea, punto clave para el aumento de la pobreza y las diferencias de rentas. A pesar de esto, cabe destacar que antes de la crisis en España ya se sufrían grandes diferencias en las rentas de sus ciudadanos. Sin embargo, estos contrastes se han agravado con la mencionada crisis, pues hasta la misma no se le dio la importancia que merecía, puesto que afectaba a un número menor de personas.

Ya en plena crisis se comenzó a analizar la importancia de este gran problema que es la desigualdad. Se llevan a cabo numerosos estudios donde se muestran las situaciones por las que tienen que pasar muchos de los ciudadanos y también se proponen medidas para solucionar o minorarlo, aunque en pocos casos se llevan a cabo. A su vez, las protestas –ya sean por este u otros problemas- hacen que gran parte de la población empiece a concienciarse cada vez más. Sin embargo, en la actualidad, aunque persistan los problemas, parecen casi olvidadas las grandes dificultades por las que algunas familias pasaron o siguen pasando, ya que España sigue siendo uno de los países donde mayores son las diferencias entre ricos y pobres.

Con estos resultados debemos preguntarnos qué medidas han prevalecido durante el periodo de crisis para los españoles. La respuesta es sencilla, puesto que en la mayoría de países lo que se intenta es conseguir crecer económicamente como principal objetivo, ya que a partir de un determinado crecimiento el empleo empieza a aumentar. En el caso de España se necesita una aceleración de la economía aún más alta para crear nuevos puestos de trabajo. Sin embargo, este crecimiento no es sinónimo de una menor desigualdad, puesto que éste no afecta positivamente a todos por igual. Principalmente, aumentan su renta los más pudientes, mientras que los que poseen rentas más bajas siguen aumentando la distancia con los demás, ya que ese empleo creado, y más en la actualidad, puede ser precario y temporal, lo que sigue siendo un problema para las familias de menores ingresos.

Pues si el crecimiento económico no es suficiente para una disminución de las desigualdades, se deberían llevar a cabo políticas centradas, no tanto en la acumulación de riqueza, sino en el aumento del bienestar de los ciudadanos reduciendo la brecha de la desigualdad en busca de una prosperidad duradera para España.