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Autora: Claudia Calzada Patón (Alumna de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía, FCEE, UCLM)

Olivier Jean Blanchard, actual economista jefe del Fondo Monetario Internacional, proponía lo que muchos de nosotros hemos pensado alguna vez cuando se acercan elecciones: los partidos políticos que desean salir reelegidos por los ciudadanos provocarán un crecimiento en la economía para mantener a los votantes contentos y ganar, por tanto, las elecciones. Blanchard suponía que entonces era de esperar un claro ciclo económico de origen político.

Este economista analizaba entonces cómo se había comportado el crecimiento del PIB en Reino Unido a lo largo de dos legislaturas, una del Partido Laborista y otra del Partido Conservador. Si el ciclo económico de origen político fuera significativo, es de esperar que el último año de cada legislatura tuviera un crecimiento mayor a los anteriores. Sin embargo, los datos que Blanchard publicaba no apoyaban esta hipótesis, concluyendo que el ciclo de origen político no era real.

En nuestro país existe esta misma concepción. Habitualmente observamos como los meses anteriores a unas elecciones generales nuestros políticos dedican su tiempo a anunciar grandes inversiones públicas y a inaugurar infraestructuras. Sin embargo, vamos a contrastar si la concepción que tenemos coincide con la realidad.

A simple vista observamos cómo el crecimiento del PIB en el cuarto año de las legislaturas no es significativamente mayor que los años anteriores. En la primera legislatura vemos cómo está muy próximo a la media, teniendo los dos primeros años un crecimiento mayor. En la segunda pasa algo semejante, y aunque el último año de legislatura es algo superior a la media, vemos como no dista de los valores de los años anteriores. Es algo que se repite en la tercera legislatura, cuyo valor del cuarto año está muy próximo a la media.

En la última legislatura sí que es significativo el crecimiento que prevé el Fondo Monetario Internacional (FMI) para nuestro país en el 2015, mucho mayor que el que se ha dado años anteriores. Observamos cómo en los dos primeros años de legislatura el crecimiento ha sido negativo y conforme se acerca el fin de ésta ha ido tornándose en positivo y creciente. Sin embargo, ¿significa esto que estemos demostrando realmente la existencia de un ciclo económico de origen político? Creo que no.

Más que la existencia de un ciclo económico de origen político, lo que reflejan los datos son las consecuencias de la Gran Recesión, que empezaron a influir en el crecimiento de nuestra economía en el primer año de la tercera legislatura estudiada (2008) y cuyas consecuencias se han notado y se siguen notando actualmente en nuestra economía. Los datos macro son favorables para nuestro país y el pronóstico es que la economía está creciendo, aunque quizá las consecuencias tangibles tarden más en llegar.

Debemos dar, por tanto, la razón a Olivier Blanchard y afirmar, como él señalaba, que “en conjunto, aún existen pocas pruebas de que se manipule la economía –o, al menos, de que se manipule con éxito- para ganar las elecciones”.