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Autora: Ana Coral Sánchez Ruíz (Alumna de la asignatura “Análisis Económico y Finanzas”, 4º de Grado en Economía)

La crisis económica y financiera ha sido un fenómeno nefasto vivido en España que comenzó en 2008 para, un año más tarde, manifestarse con una gran crudeza hasta ahora.

Uno de los primeros síntomas fue el estallido de la “burbuja inmobiliaria”. Por todos es sabido que la principal fuente de sustento en España fue, durante muchos años, la construcción. En 2005 el número de viviendas en España ascendía a 27, 3 millones (lo que suponía una media de 1,54 viviendas por habitante). Con estos datos, España presentaba la tasa más alta del mundo en número de viviendas por habitante. ¿Cómo afectó la crisis a esto? Pues un gran número de casas construidas no pudieron venderse por falta de demanda. Por consiguiente, hubo poca liquidez del sistema financiero y las promotoras, grandes y pequeñas constructoras fueron a la ruina dejando “KO” el negocio inmobiliario (y todos los relacionados con él), para así multiplicarse las hipotecas de los bancos. Además, al ser España un país sustentado por la construcción y desplomarse ésta, se produjo a un aumento vertiginoso del paro.

Esta crisis no solo la vivimos en España, si no que el sistema financiero mundial estaba al borde del abismo. En nuestro caso, nuestra economía ha estado muchos años en retroceso con altísimas tasas de paro y una gran deuda privada. Desde la Unión Europa, nos miraban con detenimiento ya que se elevó el déficit público español a los mercados financieros internacionales, entre otras cosas y España llegó a necesitar un “rescate”. Tras años duros en España, y cuando parece que hemos acabado la época de recesión y que vamos hacia “la luz”, financiera y laboralmente hablando, parece acertado cuestionarse algunas preguntas, tales como: ¿En qué punto nos encontramos ahora a nivel económico, tasa ocupacional etc.?¿Hemos aprendido algo de esta crisis para que no vuelva a suceder? ¿Acaso ha dejado la crisis al descubierto carencias de la economía española?

Respecto a la primera cuestión: actualmente, en el tercer trimestre de 2015, el PIB ha crecido un 0,8 % respecto al trimestre anterior, la variación interanual del PIB ha sido del 3,4 % (dos décimas más que en el segundo trimestre de este año) el PIB en el tercer trimestre de 2015 ha sido de 271.956 millones de euros y España cuenta con un PIB per cápita 245 euros mayor que el del mismo trimestre del año pasado. Por lo tanto, sí vemos datos positivos en nuestra economía. En cuanto al paro, la OCDE afirma que la tasa de paro de este último año quedará en un 21,5% de la población activa, y que va a seguir bajando el año próximo en España, aunque a un ritmo lento. Se ha estimado que en 2016 crecerá el empleo un 2,8 %, por lo tanto el balance podría ser positivo en 2016 pero no podemos pasar por alto la precariedad laboral (alto porcentaje de contratos temporales), las altas tasas de paro juvenil (posible consecuencia de la poca formación y resaca del desplome inmobiliario). Tampoco podemos olvidar el bajo presupuesto para políticas activas de empleo, importantísimas en estos momentos. Sólo el 0,61 % del PIB será destinado a este tipo de políticas, es decir un 22% menos que en el año 2007.

En cuanto a la segunda pregunta, parece que España sí ha aprendido gran lección. Y es que. Aunque hemos sufrido una crisis mundial, a España le ha afectado a un nivel más desgarrador. A partir de esta crisis parece que estamos empezando a dar más protagonismo al sector servicios, en concreto a nuestro bendito turismo, a “explotar” un turismo de calidad, a fomentar nuestra cultura gastronómica, etc.

Nos hemos dado cuenta de que tenemos muchos más tesoros por explotar, económicamente hablando y que invertir en innovación podría ser “hambre para hoy, pero pan para mañana”. En resumen, diversificar la economía, formar a nuestros jóvenes, innovar, etc. son puntos clave que aparentemente, ahora sabemos y antes desconocíamos. A nivel familiar se aprecia más cuidado a la hora de hipotecarnos, pedir préstamos… que hace unos años, porque sabemos que si hoy tenemos un trabajo, mañana podríamos no tenerlo y por tanto somos más previsores. Personalmente observo que no se consume tanto, no hay tanto “derroche” de la clase media por ejemplo no compra cosas que no son tan necesarias, miramos más los precios, esperamos las rebajas….

A pesar de lo aprendido en la crisis, se tiene la impresión de que tampoco se han tomado medidas profundas en nuestro sistema económico y laboral para que esta crisis no vuelva a repetirse. Más bien, por ejemplo, las medidas laborales de los últimos años han sido superfluas y para un momento puntual y no nos proporcionan ningún tipo de seguridad para que esto no vuelva a suceder. Por otro lado, no se han creado cambios en nuestro sistema económico, lo suficientemente importantes ni transgresores como para evitar una.

Sin embargo, sí es cierto que en la UE el sistema financiero se está regulando, y está avanzando para evitar males mayores y el sistema bancario en la Eurozona parece que también se está reforzando bastante.

¿Acaso ha dejado la crisis al descubierto carencias de la economía española? Pues sí, esta crisis ha dejado carencias de la economía española. Hablábamos anteriormente del sector de la construcción como eje central de la economía y que al caer esté cayó ella. Pero no solo eso, también hay carencias en la competitividad y productividad y la situación que estamos viviendo nos ha forzado a corregir estos problemas. Debemos estimular la expansión de nuestras empresas en el extranjero, invertir más en innovación, descentralizar los sectores, promover políticas activas de empleo, etc.

Tras estas cuestiones, no es raro plantearnos que, si en efecto, parece que estamos resurgiendo de nuestras cenizas, tal vez no lo estamos haciendo del todo bien, y que, las palabras “estamos saliendo de la crisis”, son palabras mayores como para tomárnoslas a la ligera, ¿no creen?