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Autora: Rocío Monteagudo García (Alumna de la asignatura “Análisis Económico y Finanzas”, 4º de Grado en Economía, FCEE, UCLM)

Se observa en nuestro país una recuperación de la compraventa de viviendas, pero no de los precios, los cuales siguen cayendo. Los préstamos destinados a la adquisición de un inmueble han aumentado en el mes de septiembre un 46,7% interanual, ya que la concesión de créditos para el acceso a la vivienda ha aumentado casi en un 50%. Además, los préstamos hipotecarios para la construcción de inmuebles han experimentado un ascenso aproximado del 27%. Sin embargo, la compra de viviendas financiadas mediante créditos hipotecarios ha caído hasta un 37%.

A día de hoy, existen 700.000 casas de promotores, 300.000 viviendas en manos de los bancos y 800.000 inmuebles de particulares que no encuentran comprador. A todo esto, sumamos las que están en proceso de construcción, que como bien he mencionado anteriormente, cuentan con una mayor financiación. Por lo tanto, la oferta actual de viviendas que no encuentra demanda es cada vez mayor y, por consiguiente, la demanda no será, en ningún caso, suficiente para absorber tal excedente de inmuebles. Según informes de empresas especializadas en el estudio del mercado inmobiliario, “la generación neta de hogares en los próximos 18 años será de 2,1 millones”.

España es el tercer país del mundo donde más han bajado los precios de la vivienda desde que se inició la crisis en 2008, y todavía siguen bajando. Esta caída de precios es uno de los efectos del estallido de la burbuja inmobiliaria en el año 2007, que no sólo trajo consigo una crisis inmobiliaria, sino una crisis económica y el contagio a las instituciones políticas y sociales. En términos generales, podemos decir que el precio de la vivienda en España ha caído un 45% desde 2007 hasta la actualidad. Además, algunas fuentes consideran que esta bajada de precios continuará unos años más, debido a la existencia de un enorme parque inmobiliario vacío, cuya oferta supera la demanda. Esta ausencia de demanda se debe a varias razones: (1) cambios demográficos: la tasa de natalidad disminuye como consecuencia de la crisis, a lo que se suma el mayor registro de mortalidad de la década; (2) alto desempleo, lo cual dificulta la financiación de una vivienda; y (3) la profundidad de la crisis en España.

En cuanto a la valoración de la vivienda, su precio varía según sus características: tamaño, calidad y ubicación, así como las circunstancias de los distintos países, que son las razones anteriormente nombradas. Este precio condiciona la vida de las familias, ya que, normalmente, deben solicitar préstamos hipotecarios de larga duración a entidades bancarias para poder acceder a la compra de una vivienda.

Por último, es importante mencionar otra de las razones por las cuales la demanda no cubre el excedente de oferta de viviendas: el alquiler de inmuebles. Esto se debe a la situación económica de cada familia, las cuales optan por acceder a un piso de alquiler, ya que no cuentan con una financiación que les permita el acceso a una hipoteca y corren un menor riesgo de problemas con el pago.