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Autora: Esther Santos Loro (Alumna de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía)

Calderilla: esas pequeñas monedas de uno y dos céntimos que provocan que nuestro monedero pese, que los precios sean más ajustados o que pretenden atraernos a través de los precios acabados en 99 céntimos. ¿Por qué se quieren eliminar estas monedas? ¿En qué países ya han sido eliminadas y cómo se han realizado los cambios? ¿Cuáles serían las consecuencias de su eliminación?

Ésta es una de las medidas que se quieren llevar a cabo por  para eliminar las monedas de menor valor. Una de las causas principales por las que se quieren eliminar estas monedas es por la subida del precio del cobre (el precio ha aumentado un 425% desde la entrada en vigor del Euro), ya que llegará un momento en que el valor de estas monedas en cobre sea superior al precio asignado. Por eso, uno de los planteamientos que se hacen es no eliminarlas, sino fabricarlas en un material mucho más barato. Otra de las causas por la que se quieren eliminar estas monedas es por los costes que tiene producirlas, que son mucho mayores al coste real de las monedas. Si en total hay en circulación alrededor de 714 millones de euros en estas monedas, el coste de fabricación ha sido de 1400 millones de euros.

Algunos países de la Zona Euro ya han tomado esta medida y han eliminado las monedas de uno y dos céntimos. Éste es el caso de  o , donde estas monedas eran las menos usadas. ¿Cómo se han eliminado estas monedas? ¿Cómo ha afectado a los precios? Podemos destacar el caso de  y  donde se adoptó el “redondeo sueco” que consiste en que cualquier precio finalizado en 1, 2, 6 y 7 céntimos se redondea hacia abajo, por ejemplo, si un cartón de leche cuesta 1,07 euros pasaría a costar 1,05. Y cualquier precio finalizado en 3, 4, 8 y 9 céntimos se redondea hacia arriba, por lo que si ese mismo cartón de leche costara 1,08 euros pagaríamos por él 1,10 euros. Pero esta regla no se aplica sobre cada producto, sino sobre el total de la compra y solo si se paga con efectivo. Si el pago se realiza con tarjeta o cualquier otro pago telemático, entonces sí se tendrá en cuenta el importe real, no el ajustado. Por tanto, este “redondeo sueco” no ha afectado en gran medida a los precios.

Una de las principales consecuencias de la eliminación de las monedas de uno y dos céntimos afectaría a la estrategia de los precios psicológicos. Esta estrategia nos presenta valores muy cercanos a los números enteros, pero utilizan los céntimos para producir un efecto de oportunidad al percibirse un menor importe global. El caso más habitual son aquellos artículos que se les pone el precio a 9,99 euros, ya que tendemos a concluir que vale más de 9 euros, pero menos que 10 euros, cuando la diferencia real sólo está en un céntimo.

Otra de las consecuencias sería la producida por la picaresca, ya que con la eliminación de las monedas muchos de los precios serían redondeados al alza, como ya sucedería cuando se produjo el cambio de moneda en 2002 en todos los países que la aceptaron.

Un inconveniente más para los comerciantes es la difícil contabilidad de estas monedas y los errores producidos a la hora de devolver el cambio cuando se usan monedas de uno y dos céntimos.

Una consecuencia positiva sería no llevar ese peso en el monedero de estas monedas que te intentas quitar de encima cada vez que vas a pagar un artículo, agilizando las colas en muchos supermercados. También piden su retirada porque se pierden la mitad de estas monedas y es muy fácil que la población las abandone en los cajones pensando que carecen de valor.

Los estudios han demostrados que alrededor de un 0,1% de la inflación bajará si se eliminan estas piezas en España.

Las opiniones a esta medida que se quiere llevar a cabo son muy dispares. Por un lado, la opinión ciudadana que tiene miedo de que si se eliminan las monedas de uno y dos céntimos los precios sean redondeados al alza aumentando el precio de los artículos. Por otro lado, la opinión de las instituciones, como por ejemplo, el Tesoro o el , que ya creen que ha llegado el momento de eliminarlas.