sidearea-img-1
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore magna aliquam erat volutpat.
sidearea-img-2 sidearea-img-3 sidearea-img-4 sidearea-img-5

Recent News

Newsletter

[contact-form-7 404 "Not Found"]

Autor: Manuel González Gómez (Alumno de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía)

El proyecto de la Unión  parece ser un proyecto imparable. Sin embargo, la creación de la unión monetaria puede que se hiciera de una manera apresurada y sin un marco político y económico cohesionado para que esta unión monetaria funcionase. Éste es un hecho casi compartido por todos, como demuestran varios estudios como “Is the Euro Zone an Optimal Currency Area” de Marjan Petreski y diferentes escritos de economistas de talla mundial como Krugman. Aun así, la solución de nuestros problemas no es hacer desaparecer la zona Euro y que cada país vuelva a tener su antigua-o nueva ¿moneda?. La solución, o al menos parte de ella, pasa por la integración.

La gran crisis económica que está sufriendo la Eurozona en su conjunto ha puesto en duda si es un proyecto viable, llevando al surgimiento de diferentes partidos políticos cuyo nexo de unión es ser contrarios a la integración política, económica y monetaria en . Tal es el caso del “Frente Nacional”, el partido independentista UKIP y Amanecer Dorado.

Estos partidos están recogiendo fuertes apoyos en sus países (Frente Nacional se consagró como la primera fuerza política en ), siendo un posible escollo para conseguir una mayor integración que permita un mejor funcionamiento de la zona Euro, y convertirla así en una zona monetaria óptima.

Pero… ¿Qué es una zona monetaria óptima y por qué es tan importante convertir a la zona Euro en una? Además, ¿qué medidas se pueden llevar a cabo para esto y por qué este tipo de partidos pueden ser un problema?

  1. Una zona monetaria óptima es una zona territorial en cuyo interior las ventajas de tener una moneda única supera a los inconvenientes. Este concepto fue desarrollado por Mundell y afirmó que para que esto se diese era necesario que entre los países que comparten moneda se dieran diferentes situaciones. Parte de estas situaciones se dan en la zona Euro, por lo que me centraré en las que no se dan y se deben dar con mayor integración, y es aquí donde estos partidos pueden ser un problema.Movilidad del factor trabajo.

    La zona Euro se queda a medio camino, ya que existe movilidad entre algunos países (los países del centro de Europa), pero no se da tanto entre los países de la periferia con los del centro (y viceversa) y entre los países de la periferia, debido a barreras lingüísticas y culturales. Además, se da en mayor medida entre los trabajadores con alto nivel educativo (gracias a Bolonia y Erasmus) y poco entre los trabajadores de media y baja cualificación. Esto produce un bajo nivel de reacción ante shocks asimétricos –diferente evolución de magnitudes macroeconómicas de los países en una situación similar- que complica el funcionamiento de la zona Euro. Un elevado movimiento de trabajadores haría que entre un shock asimétrico que consista en que un país como España tenga altas tasas de paro y deflación y otro país como Holanda tenga bajas tasas de paro e inflación, se consiga que los trabajadores españoles en paro emigren a Holanda –disminuyendo la tasa de paro española por un lado, y por el otro conteniendo la inflación de Holanda, consiguiendo convergencia entre los países, y simplificando la política supranacional-. Por tanto, consiguiendo una plena movilidad de trabajadores, el banco central podría actuar de forma más clara, enfocándose en su objetivo de inflación estable, mientras que en una situación con una movilidad baja, el banco central optaría por el control de la inflación, y una política monetaria restrictiva que perjudique a España.

    Estos partidos están en contra de la libre movilidad de trabajadores, por lo que serán un bache para aprobar medidas que ayuden a la libre movilidad, dificultando el ajuste a los shocks asimétricos por esta vía, es decir, perjudicando la creación de una zona monetaria óptima y el funcionamiento de la zona Euro.

  2. Integración fiscal

    Se trata del principal problema de la zona Euro en materia de integración, ya ésta no ha desarrollado una armonización en sus sistemas fiscales de forma suficiente –como sería el caso de -, ni ha desarrollado un sistema de protección social a nivel comunitario –en la Unión Europea es del 1,2% del PIB, mientras que en Estados Unidos es del 20%-.

    La armonización de los sistemas fiscales nacionales –sobre todo armonizando los tipos efectivos del impuesto de sociedades reduciendo la competencia fiscal entre los países- puede permitir reducir los déficits de los estados miembros, por lo que podrán aliviar sus respectivas consolidaciones fiscales. Además, la creación de una política social conjunta –en la UE sólo tenemos los fondos estructurales- puede permitir que los países que han desarrollado problemas de déficits públicos se financien parcialmente con recursos comunitarios, por lo que puedan realizar políticas fiscales activas, y así facilitar su salida de la crisis. Por ello, es necesaria la puesta en marcha de un presupuesto comunitario mucho más elevado (al menos del 20% como en Estados Unidos) que permita tener una mejor actuación ante este shock asimétrico.

  3. Uso de Eurobonos

    Consiste en que la emisión de deuda pública de los países miembros se lleve a cabo a través del gobierno supranacional, para que los países que pasen por dificultades de financiación exterior solventen esta situación.

Todas estas acciones requieren un mayor grado de integración europea, pero muchos países –y partidos políticos con fuerte representación- no lo piensan. Además, la armonización fiscal es difícil de conseguir, ya que algunos países como  lo entienden como un ataque a su integrad territorial y a su modelo de desarrollo, además de que existirían presiones de los lobbies.

La libre movilidad de trabajadores también se torna difícil, porque las barreras culturales y lingüísticas pueden ser demasiado potentes. Es por ello por lo que se necesita voluntad política por parte de los estados miembros para desarrollar el plurilingüismo, así como un plan educativo a nivel comunitario, o al menos la armonización de estos. Esta voluntad política parece ausente y los avances son lentos. Queda mucho por hacer, y posiblemente pasemos por varias crisis económicas y políticas antes de que consigamos plenamente una zona monetaria óptima o algo que se le asemeje.