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Autor: Javier García Rubio (Alumno de la asignatura “Dirección Financiera”. 4º de Grado en Economía)

Nunca está de más recordar las causas que nos han sumergido en la profunda crisis que vivimos actualmente. La crisis que atraviesa España en la actualidad es mucho más intensa que otras que ha podido registrar nuestro país con anterioridad. Un dato que pone de relieve esta afirmación es que el nivel de inversión del país ha experimentado una caída del 36% (según el ).

Parte de la culpa de que la crisis haya sido tan grave viene dada por la cultura que tenemos en lo referido al mercado inmobiliario. En nuestro país prima por encima de todo la necesidad de tener un coche y una casa propia, lo que genera un déficit en el mercado de alquiler de viviendas. Así, el precio de una vivienda en España ha llegado a ser superior al precio de la vivienda en , pese a que los germanos tienen unos salarios muy superiores a los españoles.

En España antes de la crisis todo iba bien, la gente tenía trabajo y demandaba viviendas. A mayor demanda de inmuebles más subían los precios, hecho por el cual los constructores se frotaban las manos con la mente puesta en el incremento de sus beneficios y construyendo cada vez más y más edificios sin pensar nunca en si habría gente dispuesta a comprar las viviendas a unos precios cada vez más altos. De esta forma llegamos a la construcción de grandes y lujosas urbanizaciones que están prácticamente deshabitadas. Los casos más conocidos son los de  () Ciudad Valdeluz (Guadalajara) y el Ojo del Salado (Granada). Éste último es un caso particularmente sorprendente, ya que es una urbanización de chalets que no logró tener ni un solo comprador.

En el año 1998, la inversión en construcción de España suponía un 15 por ciento del , cifra que se disparó hasta que en el año 2007 la inversión en construcción llegó a representar un 22 por ciento de nuestro PIB. El 70 por ciento de ese incremento se debió al aumento de la inversión en vivienda. Estos ratios nos indican que aunque no hubieran estallado las hipotecas basura en , España hubiera tenido a la larga problemas económicos a causa de que los precios del mercado de vivienda alcanzaron cotas insostenibles para la ciudadanía.

La crisis inmobiliaria ha generado un gran stock de viviendas sin vender, que anda en torno a 1.700.000 viviendas. Gran parte de este stock está en manos de las entidades de crédito que daban facilidades para la compra de viviendas y que ante los impagos han tomado como fianza los inmuebles. Hoy en día se siguen vendiendo viviendas en España, pero los precios están bajando sustancialmente. Franceses, británicos y rusos son los que más se fijan a día de hoy en nuestro mercado inmobiliario, sobre todo en las ciudades costeras, donde pueden disfrutar de un clima y unas condiciones que no tienen en sus países.

Lo que sucede en España a partir de 2008 es una combinación entre dos factores. Por un lado se produce un exceso de endeudamiento externo ante la necesidad de los bancos de cubrir todas las demandas de crédito que tenían. Por otro lado, vemos como nuestra competitividad se desploma a raíz de la entrada en el euro debido a que los precios en España crecían más que en el resto de . A consecuencia de estos dos factores, se contrae la liquidez y el crédito deja de fluir. Todo viene acompañado de una crisis social en la que vemos como nuestra tasa de desempleo pasa del 8 por ciento en 2007 al 27 por ciento en 2013, y vemos como entre 2008 y 2014 se destruyen 3.750.000 puestos de trabajo, según la Encuesta de Población Activa (EPA).

El papel que juegan los bancos para la salida de la crisis es fundamental, puesto que son ellos los que deben reactivar la economía. Además, deben contribuir a dar un nuevo impulso al mercado inmobiliario, poniendo a disposición de los clientes las viviendas vacías que tienen en su cartera de activos.