Es imposible no alarmarse con la situación actual de los jóvenes españoles en el mundo laboral. Los datos lo dicen todo: según la macroencuesta realizada por el Instituto para la Sociedad y las Comunicaciones de Vodafone, seis de cada diez jóvenes consideran seriamente la idea de tener que emigrar para conseguir un empleo, situándose España -junto a – a la cabeza de  en lo que a pesimismo entre la juventud se refiere.

Pero, también podemos echar un vistazo a lo que ha sucedido desde que comenzó la crisis en 2008, ya que medio millón de españoles han tenido que abandonar sus hogares en busca de un futuro más prometedor. Todas estas cifras nos hacen cuestionarnos seriamente cuál ha sido la función del Gobierno en todo este asunto. Hemos sido testigos de innumerables medidas (que tachaban de salvadoras) que han conseguido llevar al empleo en general y el de los jóvenes en particular hacia la precariedad más absoluta, llegándose a situar la tasa de paro en más del 23%.

¿Han servido las reformas laborales para algo más que para asfixiar al joven español? Debería preocupar lo que estamos perdiendo. La gente formada se nos va o tiene que aceptar trabajos muy por debajo de su capacitación. También están las exigencias que nos vienen desde Europa, y que nuestro Gobierno acepta sin ninguna oposición. España no es , y la situación económica de los españoles no se acerca ni de lejos a la del país alemán, ni a la de la mayoría de los países de nuestro entorno. Si no podemos, ¿por qué lo hacemos?

Otro tema importante en todo este asunto es la situación de la educación, y más concretamente la educación pública, la cual ya tenía muchas carencias antes de la crisis. Con el inicio de ésta el Gobierno ha procedido a aplicar diversas medidas que lo único que han conseguido es deteriorar el panorama educativo español. Las subidas de tasas universitarias, la disminución del número de profesores, los recortes salariales y laborales de los docentes o la reducción de becas son sólo algunas de ellas.

En definitiva, si las reformas laborales actuales no dan sus frutos y provocan esta acelerada fuga de cerebros, y además se ponen cada vez más barreras a la educación pública, ¿cuál es el futuro de las generaciones que vienen?