sidearea-img-1
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore magna aliquam erat volutpat.
sidearea-img-2 sidearea-img-3 sidearea-img-4 sidearea-img-5

Recent News

Newsletter

[contact-form-7 404 "Not Found"]

Autora: Laura Ortiz Sáez (Alumna de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía)

España, a diferencia de la mayoría de los países europeos, presenta una baja proporción de personas de cualificación media, mientras que existe una alta proporción de población tanto de baja cualificación como de alta cualificación —incluso cuando la proporción de personas en posesión de un título universitario es menor que en el resto de los países de la UE—. Esto no deja de ser curioso cuando tenemos en cuenta que España es un país que está especializado en sectores de media cualificación como es el automovilístico (como producción intermedia), y también el turismo.

Cuando tenemos en cuenta que las personas que presentan menor tasa de desempleo y un salario mayor (en general) son aquellas en posesión de título universitario, observamos que existen incentivos al estudio de una carrera o formación profesional superior. Sin embargo, también son necesarias las personas con cualificación media, principalmente en el caso de España donde encontramos que los sectores en los que más se encuentra especializada son aquellos donde no se exige un alto nivel de cualificación como es el turismo, anteriormente mencionado. Por consiguiente, es importante la existencia del personal muy cualificado, pero también la de la población de media cualificación.

Por otra parte, los sectores impulsores de las economías actuales son, principalmente, aquellos basados en la I+D; sin embargo, en España donde la I+D es reducida —y todavía menor desde el inicio de la crisis— esta situación causa que todas las personas especializadas en estos sectores tan cualificados se encuentren con problemas para encontrar empleo. Por tanto, además de que hay mayor demanda de trabajo con alta cualificación que oferta del mismo, existe el riesgo de que decidan marcharse del país en busca de un trabajo acorde con sus habilidades, es decir nos enfrentamos a una posible ‘fuga de cerebros’. Las personas formadas en el país —con el pertinente gasto en recursos públicos que su educación ha conllevado— se marchan en busca de un empleo que requiera su nivel de conocimientos, habilidades e ingenio, de manera que puede causar que, una vez acomodados, no regresen a España. La solución a este problema radica en el aumento del gasto en I+D y en las industrias de alta tecnología.

Cuando, además de todo esto, existe una situación con una tasa de desempleo muy elevada, como la que existe en España desde hace varios años, los empresarios en el mercado laboral se encuentran con una demanda de trabajo muy elevada lo que les permite optar a contratar trabajadores más cualificados para puestos cuya exigencia de conocimientos es menor. Esto desemboca en una sensación de desánimo —especialmente en los jóvenes con alta cualificación, quienes ya encontraban dificultades para su incorporación en el mercado laboral—. Por consiguiente, el trabajador se encuentra en un puesto que no le permite emplear todos los conocimientos y capacidades adquiridos, lo que le provoca una insatisfacción que puede derivar en una reducción de su productividad.

Para finalizar, se pueden destacar tres ideas fundamentales. La primera de ellas hace referencia a la importancia de la existencia de la cualificación media. La segunda destaca la importancia de impulsar a los sectores más competitivos, es decir aquellos intensivos en I+D, tanto para estimular el crecimiento de la economía como para evitar la emigración de personas con alta cualificación. En último lugar, apuntar que la existencia de personal muy cualificado en puestos de trabajo con requerimientos inferiores a tal cualificación puede desembocar en una disminución de la productividad.