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Autora: Irene Sánchez Honrado (Alumna de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía)

La perspectiva sobre el crecimiento de la economía de la eurozona es muy débil. Son muchas las reformas estructurales que se deberían acoger para impulsar la productividad y la innovación y mejorar el desarrollo.

Según el informe realizado por el presidente del , Jens Weidmann, destaca la reforma laboral llevada a cabo en España. Esta reforma fue una gran medida tomada por parte del gobierno español, ya que permitió que los países de  ganaran en competitividad. Sin embargo, según el mismo Weidmann, estas reformas no son suficientes.

La economía española, a través de la  (OCDE), ha mejorado una décima su previsión de crecimiento, por lo que el PIB del año 2014 alcanzará el 1,3% y en el año 2015 el 1,7%. La tasa de paro también se verá reducida pasando del 24,5% en 2014 al 23,1% en 2015. Además, tal y como apunta la OCDE, el déficit público español actual también disminuirá. Sin embargo, en relación a la deuda pública se produce un contraste con respecto a lo anterior. Ésta irá subiendo, llegando a superar el 100% en 2016. Se apuesta por una mejora de la cualificación de desempleados, aumentar la competitividad e innovación y optimizar el entorno de las empresas.

Para llegar a conseguir factores clave de éxito es necesario impulsar la productividad, abordar los déficits estructurales existentes y dejar que la innovación “juegue por sí sola”. Para ello, se deben garantizar ayudas hacia aquellas empresas “más innovadoras y eficaces”, incentivar reformas competitivas dirigidas a las sociedades a través de una buena financiación que prospere año tras año.

Así pues, el mercado laboral deberá ser “flexible y proteger a los trabajadores”. A su vez, dicho mercado será capaz de contratar grandes empleados cualificados que mejor se adapten a sus exigencias.

Es interesante recordar que el altísimo paro juvenil existente se convierte para muchos países en una “tragedia” que la denominan como “generación perdida”. Por tanto, es motivo más que suficiente para establecer una modificación de los mercados laborales.

Tal y como expone la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, todas estas medidas pueden llegar a aumentar el crecimiento económico un 15% en diez años. Aun así, no basta con las reformas con respecto al crecimiento, sino que también se deben adoptar medidas que afecten, de forma positiva, al marco fiscal de la eurozona.

Si todo esto se realiza, no cabe duda de que la zona euro prosperará adecuadamente.

Según señala Weidmann, el  (BCE) ha llegado a acoger “medidas de política acomodaticia sin precedentes”, debido a la baja inflación existente, a los distintos ajustes macroeconómicos que se ejecutaron, y por supuesto, al débil papel que la demanda supone.

A pesar de ello, es muy difícil que tanto la política monetaria como la política fiscal impulsen la demanda y con ello las perspectivas de crecimiento.

Por tanto, se debe actuar lo más rápido posible para conseguir un futuro próspero, ya que el mayor problema por el que está pasando la zona Euro son las débiles previsiones que hay en relación al crecimiento y, por tanto, al empleo.