sidearea-img-1
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore magna aliquam erat volutpat.
sidearea-img-2 sidearea-img-3 sidearea-img-4 sidearea-img-5

Recent News

Newsletter

[contact-form-7 404 "Not Found"]

Autora: María Asunción Perona Gallego (Alumna de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía)

La situación en el mercado inmobiliario español ha sido muy cambiante en los últimos años, pero si nos centramos en el gran número de viviendas “sin vender” vemos que España tiene un problema que solucionar.

En el período comprendido entre 1995 y 2007 las tasas de edificación se duplicaron a máximos históricos hasta la fecha. También hubo un gran esfuerzo en infraestructuras (carreteras, aeropuertos, puertos…). En ese momento el problema de la nueva vivienda de construcción sin vender era moderado, ya que existían alrededor de 413.642 viviendas en esa situación. El problema surgió a partir de 2008, con la llegada de la recesión. En ese momento comenzó a disminuir la demanda de vivienda –y ya existía un alto nivel de viviendas construidas-, llegando al punto máximo en 2010, alcanzándose un número estimado de 692.560 viviendas en stock. En ese momento España se encuentra en una crisis agudizada del sector financiero, con una contracción de liquidez y una reducción del crédito. Las inversiones en el mercado inmobiliario comienzan a reconocerse como algo arriesgado. Así, el flujo de financiación se cierra con la caída de la actividad económica y el aumento de los impagos que hacen que las instituciones financieras no pueden seguir aumentando su riesgo en este sector. Por tanto, se restringen créditos a los hogares para la compra de vivienda. En la actualidad, el crédito comienza una senda de mejora, aunque de una manera más selectiva y dirigido a clientes muy solventes. Esta nueva situación ha hecho que este número de viviendas “sin vender” se vaya reduciendo hasta situarse este año en cantidades próximas a los inicios de la crisis. Sin embargo, nos preguntamos:¿quién comprará todas las viviendas que aún quedan en stock?

Varios son los factores que afectan a España y que influyen a la hora de comprar. El primero de ellos es la población, que es un determinante potencial que define la necesidad de uso de viviendas. Observamos que en los últimos años ha habido un desplome demográfico debido a que los emigrantes están volviendo a sus países de origen, los jóvenes emigran y la población envejece rápidamente, fundamentalmente debido a la fuerte caída de la natalidad. Por todo ello, se está reduciendo la población en edad de trabajar y, en general, se está dando una reducción del potencial de crecimiento económico. Por otra parte, el nivel de riqueza es uno de los condicionantes claves para poder adquirir una vivienda y que la demanda sea efectiva para poder generar transacciones en el mercado. La situación en España es complicada debido a las altas tasas de paro. Los salarios suelen ser a la baja, los impuestos al alza y los jóvenes –que constituirían uno de los principales potenciales en este mercado- cada vez tienen mayores dificultades a la hora de encontrar un trabajo y si los poseen es normalmente con una remuneración baja. Por último, también afecta la disponibilidad de financiación, ya que es el input fundamental para el sector de la construcción. Las restricciones crediticias en este mercado limitan la expansión de oferta y demanda de bienes inmobiliarios con mayor intensidad que en otros sectores.

Para concluir, es interesante destacar que se estima que llegaríamos a un punto óptimo en el sector cuando el número de viviendas sin vender se encontrara entre 100.000 y 150.000 unidades. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer hasta alcanzar esos niveles, más aún sabiendo que habrá viviendas que probablemente nunca se vendan debido a su ubicación y falta de infraestructura.