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Autor: Dimas Sánchez de la Morena de la Torre

Decía : “él llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida”. Amar es la mayor locura a no ser que se ame con locura, morir nos hace luchar por algo y la vida te mata más veces que la propia muerte, serían mis respuestas antes estas tres heridas. Si aquel que llegó, fuera la economía española, podríamos decir que llegó con tres heridas: la de la deuda pública, la de la falta de crédito, la del desempleo juvenil.

Empecemos por la primera herida. Endeudarse es la mayor locura a no ser que te endeudes con locura. Y eso hicimos, nos endeudamos a lo grande. El tema es que hay agentes que lo potenciaron y no fueron señalados. Para empezar  nos dio mucho dinero cuando entramos en el euro, por intereses compartidos. Después, los bancos nos impusieron sus condiciones (y no las nuestras), que pasaron por darnos la hipoteca, los muebles, y hasta para un coche. Y esto está bien, pero la música dejó de sonar, y ahora nos exigen devolverlo todo con urgencia, y el Gobierno decide que va a ser principalmente a costa de apretar las tuercas hasta el extremo a los contribuyentes, es decir, las familias y las empresas, esos que se tragan su orgullo para cobrar la nómina, y que nunca fueron morosos mientras pudieron pagar. Y esos autónomos, que se atreven a fracasar en grande para triunfar en grande, y que nadie financia. Señores, tenemos una deuda, que supone el 93% del  (inferior a la de  y parecida a la de  por cierto), la vamos a pagar, pero no es necesario, ni mucho menos, desahuciar a la gente de su casa (entregar la casa y además seguir debiendo la deuda al banco es una de esas cosas que nunca entenderé), ni es tolerable, que muchas pymes hayan tenido que cerrar porque la administración pública no les ha pagado lo que debía, y no contentos con eso, les aumentan la presión fiscal. Y nos centramos en consolidar fiscalmente por estas vías como si no hubiera otras, más fáciles y más efectivas, y menos dañinas para el sistema: enchufados “a dedo” en la administración pública, duplicidades, diputaciones, asesores sin graduado escolar, coches oficiales, triples sueldos, y un largo etc., que supone una factura que no sale en los medios y que en términos absolutos y relativos, sorprendería. Prueba de que esta manera de reducir el déficit ahoga la economía real y además no funciona, puede verse en los siguientes gráficos: (ver gráficos 1 y 2)

Nuestra deuda pública en porcentaje del PIB no es superior a la que tienen países como UK,  o Italia, y sin embargo nos han apretado hasta la saciedad. Además, la deuda pública desde que comenzó la crisis, no ha hecho nada más que aumentar, y eso que estamos en consolidación fiscal, mientras el contribuyente lo sufre. Algo está fallando.

Vayamos a la segunda herida. El crédito al sector privado continúa cuesta abajo y sin frenos. Si la administración pública no paga lo que debe a la pyme española, el crédito no fluye, y la única alternativa de financiación novedosa que encontramos es el MARF (Mercado Alternativo de Renta Fija), pero éste, pese a ser una buena idea, en su reciente implantación aún no pueden ingresar pymes de menos de 10 millones de euros de EBITDA, entre otras condiciones, por lo que hay un altísimo porcentaje de ese 90% del tejido empresarial, que está contra las cuerdas, viviendo de su honradez y del trabajo bien hecho en el pasado, como puente hacia presentes contratas. Los bancos han aprovechado la liquidez de las LTRO’s del BCE para sanear sus balances y dotar provisiones, así como para comprar deuda pública española y ganarse el “carry” (financiarse al 0,75 y comprar deuda al 4%), en lugar de canalizarlo a hogares y empresas (economía real). Otra idea, es pensar en desmantelar los paraísos fiscales, donde vive el dinero B, y las plusvalías del contrabando y el terrorismo, pero esto es complicado, porque los responsables de desmantelarlo, también tienen su dinero allí, y el que tienen aquí, tributa el 1%. A continuación mostramos la evolución del crédito al sector privado: (ver gáfico 3)

Como se puede apreciar, bajo este panorama, no parece que 2014 vaya ser el año de reapertura del crédito. Algo está fallando.

Tercera herida. El desempleo juvenil, es de largo, el problema estructural más grave de nuestro país. Casi un 60% (aproximadamente 20% son licenciados universitarios) no encuentra trabajo, y lo que es más, empiezan a auto culparse de ello, cuando han hecho todo lo que se exigía para ser lo que querían ser. Porque en este país, para dedicarte a una determinada profesión tienes que sacarte el título, lo cual está bien, excepto para ser político, lo cual está mal. Lo solución no debería ser que la generación de jóvenes mejor preparados, se conviertan en pre-parados, y tengan que irse de . Es una fuga de cerebros sin control, que ni beneficia al país, y empiezo a pensar que tampoco a ellos en sí, porque basándome en la observación, no he visto aún muchos ingenieros que emigran y trabajan allí de ingenieros, si es que encuentran trabajo. En cualquier caso, ven mundo, aprenden idiomas y muchos a valorar su casa. Como reza un reciente spot publicitario: “uno puede irse, pero no hacerse”.

Esto es sólo un resumen, una idea en el aire, tres heridas destacables. Lo que es grave es que nos estemos acostumbrando a tolerar que esta gentuza abogue por el “todo vale”, y nos parezca normal. Igual de único es la conclusión: Algo está fallando.