Pese a las grandes expectativas lanzadas tanto desde Bruselas como desde España para el año 2015, lo cierto es que la economía española se desacelera en la segunda mitad de este año y al igual que pasa con la tasa de paro no era oro todo lo que relucía. Por ello,  se ha visto en la obligación de hacer unas previsiones más realistas de cara al año que viene. Una de las circunstancias más graves que se va a seguir produciendo debido a la pobre reactivación económica es la baja creación de empleo, muy alejada de las fabulosas predicciones lanzadas durante los meses estivales donde parecía que la alta tasa de paro iba a empezar a quedar atrás. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Y todo esto por el estancamiento de la Eurozona con países como  o . También por la situación de países que todavía se encuentran en recesión como , a la que también se le impusieron medidas de austeridad que no han dado sus frutos.

A pesar de todo, España crecerá el 1,7% en 2015, según las previsiones de la UE, lo cual supone tres décimas menos de lo previsto por el Gobierno y alrededor de cuatro décimas menos de lo que preveía la propia Comisión, hace apenas unos cuantos meses. Por otro lado, España también incumplirá sus objetivos de recorte del déficit público, todo ello junto con la última noticia del  que confirma una desaceleración de la demanda interna y del consumo.

También hay que valorar la situación de que la economía española vuelve a acumular déficits comerciales, lo cual está lastrando el crecimiento y por tanto no se puede salir de la situación por la vía de las exportaciones tal y como se había dicho.

Las predicciones de Bruselas prevén un crecimiento de la eurozona del 0,8% para este año, y un 1,1% para el próximo. Tras un año de crecimiento moderado, la economía europea empezó a perder velocidad la pasada primavera y el crecimiento será muy modesto en la segunda mitad del año, con la eurozona casi estancada. Eso hace más difícil todo lo demás: sin una recuperación fuerte y de importancia en la zona Euro y en un contexto sin inflación se hace más complicado absorber el exceso de deuda pública y sobre todo privada. España cerrará 2014 con un déficit público del 5,6%, por lo que incumplirá sistemáticamente los objetivos de Bruselas de déficit público.

En definitiva, la situación parece enquistarse y ya no se vislumbra una recuperación de verdad, sino más bien vagas promesas realizadas por Bruselas que fueron las necesarias después de tener que aceptar las durísimas medidas para salir de la crisis económica. Finalmente, estas medidas no han servido de mucho, debido a que España se ha visto lastrada por países como Alemania y Francia con una gran importancia dentro de la UE. Sin embargo, dentro de los países de paso en la UE, España se erige como uno de los países que tiene una mayor previsión de crecimiento del PIB. Por tanto, todavía quedan años de incertidumbre y de abrocharnos el cinturón, ya que lo peor tal vez haya pasado, pero está claro que lo mejor está por llegar.