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Autor: Eduardo Tinajo Menchén (Alumno de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía).

Como es sabido, y en  aún más, durante los últimos tiempos están configurándose una serie de movimientos en busca del separatismo o divergencia, tanto en España como en . En contra de todos estos procesos o movimientos se creó la estrategia denominada “Europa 2020”. Esta estrategia se aprobó en 2010 y sustituyó a la nefasta estrategia “ 2000”. Nefasta porque, claramente, no se cumplió el principal objetivo de esta estrategia: conseguir que  fuera la economía más competitiva y dinámica del mundo, realizando un crecimiento sostenible con más y mejor empleo y cohesión social. Por tanto, observando la situación que estamos viviendo y los datos con los que contamos en la actualidad, está claro que este objetivo se ha quedado demasiado lejos de la realidad.

Con esta nueva estrategia se busca impulsar de nuevo la economía europea, apostando en primer lugar por una mayor integridad y cooperación de los Estados Miembros (EM), tanto en las políticas nacionales como comunitarias. En consonancia, se busca que este crecimiento económico tenga tres características o pilares: que sea un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Para poder conseguir todos estos aspectos que hemos visto se fijaron una serie de objetivos primordiales:

Elevar la tasa de empleo de la población (20-65 años), del 69% que hay en la actualidad al 75% como mínimo.

Lograr el objetivo de que cada EM invierta al menos un 3% del PIB en I+D. En este punto se espera lograr la unión en innovación buscando un aumento de la inversión en I+D por parte del sector privado.

Reducir el porcentaje de abandono escolar hasta un 10% -actualmente la media en Europa se encuentra en un 15% y en España en 29%-.

Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 20% respecto a los niveles de 1990, aumentar la cuota de energías renovables en un 20%, y lograr un aumento del 20% en la eficiencia energética.

Reducir el número de personas que viven en riesgo de pobreza en un 25%, buscando que más de 20 millones de personas consigan salir de esa situación.

En relación con estos objetivos se dan una serie de iniciativas emblemáticas que tratan sobre materias de todo tipo: unión por la innovación (anteriormente comentada), un proceso de juventud en movimiento, una mejora de calidad de las telecomunicaciones y tecnologías -en gran medida en el uso privado-, una política industrial adecuada a la globalización, etc., y otro tipo de iniciativas que conlleven una aceleración de nuestra economía. Todos estos objetivos e iniciativas están supeditadas al control presupuestario de cada Estado Miembro. Esto supone que para poder realizar todos los tipos de políticas que faciliten llegar a los objetivos mencionados, primero se tiene que realizar un ajuste profundo y equilibrado del presupuesto de cada país.

Una vez clarificados los objetivos principales y las metas que se persiguen, el mensaje que se quiere mandar desde  es integrador y de confianza en favor de Europa. Como bien se observa en el “Discurso sobre el Estado de la Unión 2013”, emitido por el presidente de : el señor José Manuel Durão Barroso, la única dirección para conseguir los objetivos de un crecimiento integrador, sostenible e inteligente es a partir de la cooperación europea y un mayor proceso integrador. Y en este punto hay una gran corriente en contra de este mensaje. De hecho, para esta gran corriente Europa no es una solución, sino que ha sido la gran culpable de la situación económica y social en la que vivimos, pero ¿tienen razón las personas que buscan impedir este proceso de integración europea?

Puede que estén justificadas sus acusaciones sobre Europa, pero yo pienso que este proceso está totalmente expandido y que se han realizado numerosos esfuerzos para llegar al punto en el que nos encontramos, por lo que sería muy complicado acabar con todo esto y volver a empezar de cero. Pienso que si ya se ha aceptado todo lo anterior, la única vía para volver a crecer y salir de esta crisis es a partir de la cooperación e integración en Europa. Va a ser un proceso largo y difícil, pero pienso que es mucho más factible y beneficioso para toda Europa un proceso integrador y de confianza, que una vuelta a lo anterior y romper con todo. Por todo esto, yo apuesto por Europa.