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Autor: Alejandro Martínez Honrubia (Alumno de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía)

 es históricamente un país poco emprendedor, sobre todo comparándonos con los países anglosajones. Por lo general nuestra mentalidad es preferir un puesto estable, con un sueldo fijo, y con pocos sobresaltos. Pero con la crisis económica cada vez es mayor el número de emprendedores, y como vemos todos los días ya sea en el telediario, en anuncios del Gobierno, en conferencias, etc. se nos está inculcando la idea de emprender. Pero emprender lleva unas consecuencias detrás que no siempre se conocen o que se toman por cuestiones de poca importancia, y nada más lejos de la realidad, emprender NO es fácil. Hay que tener muy claro que tendremos que hacer unos sacrificios muy serios para sacar una empresa o idea por pequeña que sea adelante, y que siempre existe la opción de fracasar.

El Gobierno con la nueva ley de emprendedores ha querido facilitar el cambio de mentalidad de cara a hacerse emprendedor, con una serie de medidas que resumo a continuación:

• Se ha reducido la cuota mensual a los trabajadores autónomos de 257,72€ a 50€ durante los primeros 6 meses.

• El pago del IVA se retrasa hasta el cobro de la factura (antes se pagaba con la factura emitida).

• Las cotizaciones de los autónomos que trabajan en otra empresa se han reducido un 50%.

• Crear una empresa costará dos días y 40€ frente a los quince días y 240€ de antes.

• Se ha reducido el capital social para crear una S.L. a 1€.

Éstas son las medidas más importantes, además de una serie de reducciones fiscales con las que el Gobierno contribuye a la “euforia” del emprendimiento.

Es lógico que un desempleado con pocas expectativas a encontrar empleo en el corto plazo encuentre en el emprendimiento una solución a su situación económica. Pero emprender no se debería hacer por necesidad, ya que lo más probable es que carezcas de unas cualidades fundamentales en el buen emprendedor como el entusiasmo, la formación, aceptación de la derrota, optimismo, pasión, etc. Pero lo más importante es que te falte una buena idea, eje central de cualquier proyecto emprendedor.

Otra cuestión que debes tener clara a la hora de emprender es que tienes que tener un amplio colchón económico, no sólo para cubrir los gastos administrativos, logísticos o burocráticos que aparecen a la hora de llevar tu idea o negocio a cabo, sino que debes saber que lo normal es que los primeros meses tengas unos ingresos muy escasos, ya no hablamos de beneficio, sino de poder cubrir esos gastos elementales, tendrás que tirar de tu colchón para poder salir a flote estos primeros meses, que son los más difíciles. Aparte de cubrir los gastos de tu proyecto, también tienes que poder vivir, por lo que, aunque tu negocio no te reporte ningún beneficio, esos primeros meses debes seguir haciendo frente a tus gastos personales (hipoteca, alquiler, comida, coche…). En estos momentos es muy difícil obtener financiación, por lo que dependeremos únicamente de nuestro colchón, todo dinero que provenga de inversores externos bienvenido sea, pero no debemos depender de él.

Hay que tener un plan de negocio sólido, es decir, hay que saber rentabilizar la idea que tengamos, no por ser buena va a reportarnos beneficios. Para ello tenemos que hacer un estudio de mercado, cuanto más exhaustivo mejor, que abarque la zona geográfica donde vamos a situarnos (o si lo llevaremos a cabo electrónicamente), público al que nos dirigiremos, método publicitario, etc.

Debes saber con seguridad de qué tiempo dispones para dedicar a tu proyecto, es decir, va a ser muy difícil compaginarlo con otro trabajo o con una situación personal delicada, ya que deberás dedicarle el 100% de tu tiempo, sobre todo los primeros meses. Este hecho puede desanimar a mucha gente, no es lo mismo ir a tu empresa durante ocho horas diarias que tener que estar las veinticuatro horas del día pendiente del trabajo.

Es importante saber seleccionar la gente con la que vas a trabajar o a tus futuros socios. Es común pensar que lo mejor es empezar trabajando con familiares, ya que podrán entender mejor si no puedes hacer frente a su salario, si tienen que echar más horas de las acordadas o si tienen que poner más dinero del que hablasteis en un principio, pero esta situación suele traer más problemas a la larga que soluciones. Por lo que debes trabajar con gente competente, que tenga una formación importante relacionada con el proyecto que deseas llevar a cabo, y que complemente tus carencias. Además, hacer frente al gasto que supone un trabajador no es fácil, por lo que es probable que al principio estemos solos teniendo que dedicar más tiempo y esfuerzo para sacar adelante el proyecto.

Si seleccionar nuestros compañeros de trabajo no es fácil, más difícil es saber seleccionar nuestros clientes. Trabajar con una administración pública puede parecer lo mejor en el sentido de que los riesgos son “mínimos” a la hora de sufrir un impago, pero puede que no nos convenga al principio, ya que el pago no es inmediato y puede demorarse hasta dos años. Cuando trabajemos con otros clientes siempre existe el riesgo de que se queden facturas sin cobrar, pero es un hecho, debemos evitar desmotivarnos por ello y seguir adelante con nuestro proyecto.

En resumen, y para concluir, éstos son sólo algunos de los aspectos que hay que tener muy en cuenta a la hora de decidir hacernos emprendedores y que últimamente considero que se pasan por alto. Sin embargo, es fundamental seguir inculcando la cultura emprendedora. Todo país necesita el capital emprendedor para poder crecer, pero sobre todo en España es básico para poder reducir el nivel de desempleo que tenemos actualmente.