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Autora: Mari Nieves Tárraga Atiénzar

No hace falta entender mucho de economía para observar la caída que han sufrido los sueldos en nuestro país en los últimos años, a pesar de que el ministro de Hacienda () afirmara hace unas semanas que los salarios “no están bajando, están moderando su subida”.

La justificación a esta bajada de los salarios (devaluación interna) está relacionada con el objetivo de incrementar la competitividad de la economía española, favoreciendo las exportaciones, cuyo crecimiento ayudaría a  a salir de la recesión. Esta “idea” no es simplemente de nuestro Gobierno, sino también la promueve el Fondo Monetario Internacional,  y el .

Los supuestos en los que se apoyan asumen que para que el consumidor alemán compre, por ejemplo, más aceite español, hay que bajar el precio de este producto a base de reducir los salarios de los trabajadores que los producen, pero ¿es esta la única alternativa?

En mi opinión, la bajada de sueldos no es la única forma de reducir los costes de las empresas y, por tanto, ganar competitividad e impulsar las exportaciones; ya que si nos ceñimos solo a la reducción de costes, cuando la coyuntura mejore éstos volverán a crecer y entonces se perderá otra vez competitividad, lo que afectará a las exportaciones. Por tanto, para ganar competitividad se debe reducir los costes laborales unitarios, pero no basándose únicamente en la reducción del salario, sino mediante un incremento de la productividad (lo que implicaría producir más por trabajador o por hora de trabajo, y cuando esto ocurre se puede producir cada producto a un menor coste). Para ello es necesario aumentar la inversión en I+D+i y en la formación de los trabajadores, una mejor forma de organización empresarial, mejorar las condiciones y el ambiente laboral, aumentar la participación de los trabajadores en las decisiones estratégicas de la empresa para que se sientan motivados… Pero estas alternativas supondrían un esfuerzo para el gasto público, por lo que se opta por la solución más directa, la bajada de salarios.

La caída de los sueldos bien es cierto que ha hecho que aumenten las exportaciones españolas y la inversión extranjera, pero también ha hecho que disminuya la renta disponible de las familias y, por tanto, el consumo. Al reducirse el consumo las empresas venden menos, lo que hace que cada vez se necesiten menos trabajadores y aumente el desempleo… por otro lado, también provoca una reducción de los ingresos públicos (tanto por IRPF, como por seguridad social y los impuestos al consumo) .

Pero ¿y si nos volvemos locos y subimos los salarios? En base a lo expuesto anteriormente, las exportaciones disminuirían, pero aumentaría el consumo interno y, por tanto, la demanda; esto provocaría que las empresas produjeran más y se crearan puestos de trabajo. De esta forma entraríamos en una senda de crecimiento. Por otro lado, el aumento de los salarios haría que los trabajadores estuvieran más motivados y, probablemente, fueran más productivos, lo que contrarrestaría esa caída de la competitividad y las exportaciones debidas al aumento de los salarios. No obstante, estoy segura de que todo esto no es tan fácil como dice la teoría.

Por último, se insiste continuamente en que España debe bajar aún más los salarios, pero ¿por qué  y otros países europeos no incrementan sus sueldos para permitir una mayor competitividad de las empresas españolas?