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Autor: Fernando Alcolea (Alumno de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía)

Como todos sabemos, la crisis económica que estamos viviendo ha originado numerosos efectos, tanto para los individuos de forma particular, que han visto como su nivel de ingresos se ha reducido, como para el nivel general de la economía española, viendo frenada su actividad. Pues bien, entrando más en detalle en esta actividad económica, hay un dato desolador del cual las noticias hacen muy poco hincapié, y que sin duda, merece mucha más importancia, el pequeño comercio se está muriendo.

A la difícil situación de la economía global (crisis económica, desempleo, falta de crédito, falta de confianza, crisis psicológica, etc.), el pequeño comercio en  debe anotar en su haber una cantidad de circunstancias que llevan a la pérdida de puestos de trabajo y a un incesante cierre de empresas.

Según cifras del INE, las ventas de los comercios arrastran más de 30 meses consecutivos de caídas, incluidos los periodos de Navidades y las últimas rebajas. Los datos son contundentes y no dejan lugar a dudas sobre quién está ganando la batalla de la distribución comercial: las grandes cadenas, a costa del pequeño comercio. Éstas han aumentado las ventas un 29%. Lo dramático del caso es que, en un país con seis millones de parados, las empresas que más trabajadores emplean (las tiendas de barrio) son, precisamente, las que más sufren el zarpazo de la crisis a causa de sus problemas para competir con las grandes cadenas de distribución.

La otra realidad del sector tiene que ver con el grado de concentración, que se ha acelerado en los últimos años, hasta el extremo de que las cinco mayores empresas alimentarias ( y ) tienen una cuota de mercado conjunta del 62,3%, según la Comisión Nacional de Competencia. Es decir, casi las dos terceras partes del negocio pasan por sus manos. De hecho, y como ponen de relieve las autoridades de Competencia, el grado de concentración ha experimentado una tendencia creciente.

Además, recientemente se conoció la noticia de que el dueño de Mercadona, el Sr. , ya es la segunda fortuna española, con un capital de 5800 millones de euros, por supuesto por detrás de Amancio Ortega que ronda los 50000 millones de euros.

Otro inconveniente es el grado de accesibilidad al crédito que tienen las pymes, donde ocho de cada diez denuncian que han sufrido el agravamiento de la crisis financiera, y un 10,3% del total confirma que ha desistido de pedir un crédito, a pesar de necesitar financiación, por considerar que no lo va a conseguir. Este dato pone de manifiesto las graves restricciones financieras a las que las pymes españolas se enfrentan a la hora de realizar su actividad.

Con esta reflexión final simplemente pretendo resaltar las dificultades que están atravesando los pequeños negocios de nuestro país, y recordar que el 99,88% del tejido empresarial está constituido por las pymes (datos del ). Por todo ello, lo que se pide son medidas que sirvan de estímulo y ayuda, y que se tenga en cuenta a estos pequeños empresarios. El hecho de que el Gobierno se reúna con los grandes “jeques” del comercio español no supone estar teniendo en cuenta la opinión de los empresarios, pues se deja de lado a la gran mayoría, las pymes españolas.