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Autor: Dimas Sánchez

Algunos dicen que es una ciencia, pero si lo fuera, la Economía no consistiría en predecir lo que va a ocurrir, y luego justificar por qué no ha ocurrido. Demostrado está, por aquellos amantes de la estadística y la serie histórica, que cuando un economista acierta en una gran predicción, y se convierte en “gurú”, con una alta probabilidad no volverá a acertar en tal magnitud. Llamémoslo golpes de la varianza, karma, o ley de los promedios: cuántas más veces escuchas el sonido de un “no”, más cerca estás del sonido de un “sí” y viceversa. No obstante, por su capacidad de sorprender y de reinventarse cada día, ciencia o no, merece la pena seguirla. Vamos a comentar algunos principios económicos interesantes:

  1. Las necesidades son ilimitadas, los recursos son escasos: dicen que lo mejor para luchar con la inherente sensación humana de inconformismo, es aprender a vivir acorde con lo que uno tiene en cada momento y no vivir por encima de nuestras posibilidades. Olvidamos esto en el momento en que nos hicimos adictos al endeudamiento, con el vicio de endeudarnos más para pagar deudas presentes. Hoy la deuda total (incluyendo pasivo en circulación) española asciende al 127% del PIB, unos 28.000€ por habitante. Con un crecimiento económico que está por ver, no me cuadra como vamos a reducir el déficit al -2.7% como exige la UE para 2016 (salvo que empecemos a limpiar duplicidades públicas, asesores sin graduado escolar, coches oficiales, diputaciones y enchufados varios que puedan reconvertirse a un empleo privado en el que aprendan una profesión que les incentive a producir eficientemente).
  2. Economías de escala, hacer más con menos o más con lo que tenemos: Siempre se puede dar un paso más, o al menos, esa es la actitud. Cada paso una meta y cada meta un paso. Olvidamos esto en el momento que generamos este año 1.1 millón más de personas que han dejado de cotizar en la Seguridad Social, y un desempleo estructural, que se agrava aún más si le ponemos el apellido “juvenil”. Ahora no le podemos pedir a un pez que trepe un árbol y si no lo hace, su única opción sea nadar hacia otro continente. El pez va por el agua y el mono trepa árboles. Todos somos válidos si trabajamos en lo que se nos da bien. Tan necesario es el esfuerzo y la humildad por aprender, como que te den la oportunidad de poder hacerlo.
  3. Incentivos: una persona desincentivada es un peligro para sí misma y para la sociedad. Los incentivos hacen que la economía funcione, surjan nuevos retos, nuevas soluciones, profesiones y nichos de negocio. Tener la capacidad de intentar aprender algo cada día como si no fueras a morir nunca, y vivir la vida como si fueras a morir mañana. Cualquier persona intentará hacer su trabajo lo mejor que pueda si tiene algo que perder, porque el miedo hace que te esfuerces más, y eso es así. No obstante, cuando uno ha hecho todo lo que le dijeron que había que hacer para ser lo que uno quería ser, y se encuentra con un desengaño, no solo arde de impotencia, sino que además, entiende que controlar su destino cada vez depende menos de él, y más de una cúpula de usureros que solo saben enriquecerse a base de endeudar al contribuyente. Hay que incentivar que la gente tenga opción a dedicarse a aquello que de verdad quiere hacer.
  4. La macro es micro: pequeños granos construyen montañas. Son esos autónomos que se levantan cada mañana a luchar por sus pymes de los que depende el crecimiento de , y necesitan ayuda, no más barreras. Así como el consumo interno necesita alas. Sin embargo, lo que vemos es un recorte salarial del 5,6% en 2012 y del 4,8% en 2013, en total un 10% de reducción en el poder de compra, unos costes de despido reducidos al 24%, un aumento del 7,6% de los bonus recibidos por los altos cargos de compañías del Ibex, mientras los beneficios de éstas se han contraído un 35%. Un aumento del gas y la electricidad y de los impuestos, que hacen imposible el ahorro. En definitiva una reducción de la renta disponible y una progresiva destrucción de la clase media que pone al Estado del Bienestar en el punto de mira.

Uno puede y debe estudiar economía pública, financiera, industrial, aplicada, etc., pero la importante es la economía real. Negativo por negativo sólo es positivo en matemáticas, no en la vida real. Hagamos que estos principios no pierdan credibilidad. Ciencia o no, merece la pena estudiarlos.