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Autora: Irene Álvarez Bautista (Alumna de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía)

Hace poco más de un año hubo una subida del IVA que ha dado lugar a que la industria cultural española haya pasado del tipo reducido (anteriormente 8% ahora 10%) al tipo general (21%). Las perspectivas de recuperación se alejan y esto es preocupante para el desarrollo artístico y cultural del conjunto del Estado español. La subida del IVA y la reducción cada vez más acusada de la financiación pública afectan sobre todo a las artes escénicas y musicales y al cine, tanto en el campo de la exhibición como en el de la producción y creación.

En algunos sectores, como los de las artes escénicas, el cambio de tendencia se adscribe principalmente a los efectos de la crisis económica. En otros, como el cine, el vídeo y la música grabada, los descensos se deben a otros factores: los efectos del cambio de paradigma tecnológico, con la sustitución de soportes, la aparición de nuevas alternativas de ocio, y el consumo de música y películas en Internet, consumo en su mayor parte realizado infringiendo las leyes de propiedad intelectual.

Los datos más actuales reflejan que, por ejemplo, en Teatro el número de espectadores ha bajado de los 19,55 millones de 2012 a los 13,41 de 2013; en Música, el número de asistentes a conciertos bajó de 34,2 millones (2008) a 24,1 millones (2012); en Danza, el número de funciones cayó un 43,4% entre 2008 y 2012; en cine, desde 2004 bajan todos los indicadores del cine en , como pantallas, películas exhibidas, asistencia y recaudación, lo que está llevando a agravarse esta situación en 2013.

En los últimos años el cine (al igual que el teatro, conciertos de música…) ha tenido dificultades, ya que el número de espectadores y de salas ha descendido notablemente; esto se agrava desde el mes de septiembre del pasado año, en que subió el IVA del 8% al 21%. Esto ha dado lugar a unos precios de las butacas muy elevados, y también a una menor disponibilidad de dinero para el ocio (entre otras muchas cosas), lo que ha llevado al público objetivo a buscar otras alternativas más económicas, como son el día del espectador, ofertas de bonos o descuentos que aplican determinados cines o lo que se ha realizado hace aproximadamente un mes: “La Fiesta del Cine”.

“La Fiesta del Cine” se celebró los días 21,22 y 23 de octubre (lunes, martes y miércoles) con precios mínimos en las entradas de más de 300 cines del país. El éxito ha sido tal que se ha producido un aumento de espectadores del 550% respecto al lunes de la semana anterior. La recaudación superó a la del domingo, algo inusual para un lunes, con más de un millón de euros acumulados, según las primeras estimaciones.

Tras este éxito, los días 18, 19 y 20 de noviembre Yelmo Cines reacciona lanzando 200.000 entradas a bajo precio. Según declaraciones de la propia compañía, el objetivo es “situarse lo más cerca posible del espectador”. Surge una iniciativa en las redes sociales, según la cual sólo por ser fan de Yelmo Cines en  obtienes un código a canjear por una entrada a 3,50 euros en cualquiera de los 36 cines del circuito.

Ante esta situación nos planteamos la siguiente pregunta: ¿no sería mejor para todos bajar los precios y así poder llenar las salas de cine? Si “La Fiesta del Cine” se aplicara durante todo el año y todas las sesiones, se tendría que ir entre 2,5 y 3 veces más al cine para seguir en la misma situación actual. O sea, debería aumentar aproximadamente un 400% la asistencia anual al cine para empezar a experimentar una mejora.

Desde mi punto de vista, creo que una cosa es dedicar tres días a disfrutar del gozoso ambiente y la oferta, y otra que ese entusiasmo, fervor y fidelidad se fuera a mantener todo el año, porque las largas colas que se han visto estos días creo que no se repetirían siempre. Sin embargo, parece que el equilibrio sigue siendo difícil de conseguir: recordemos que no sólo hay que subir el número de espectadores, sino el de ingresos finales. Algunos cines no aplicaron la subida del IVA a sus entradas, pero eso no aumentó en el porcentaje requerido (un 13%) el número de sus espectadores, de tal forma que se consiguiese el ansiado equilibrio.