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Autora: Mireya Nieto (Alumna de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía).

En la actualidad, las zonas rurales están sufriendo el problema de la despoblación. La falta de recursos está llevando a la gente a abandonar sus raíces en busca de más y mejores oportunidades.

Analizando estas zonas desde 1980, vemos que sectores como la agricultura, que son los principales en estas áreas geográficas, están perdiendo peso en términos de producción (Gráfico 1). Este sector ha sido siempre el encargado de abastecer de recursos estas zonas, generando riqueza que ayudaba a que tuviesen oportunidades de desarrollo.

El hecho de que el sector principal en el ámbito rural pierda peso nos lleva a un cambio en la estructura de la economía y la sociedad. Las zonas rurales principalmente se dedicaban al desarrollo de actividades del sector primario, cultivando y produciendo así materias primas. Con el proceso de industrialización y el desarrollo de mejores técnicas más mecanizadas para realizar los trabajos en estos sectores, la demanda de mano de obra ha caído (Gráfico 2). Realizar el trabajo ahora es más fácil y rápido empleando maquinaria y tecnología, por lo que se han sustituido a las personas por maquinaria.

Una disminución de los puestos de trabajo hace que la economía se reestructure desarrollando más otros sectores, como puede ser el sector servicios.

La falta de oportunidades y de puestos de trabajo lleva a la despoblación y envejecimiento de las zonas rurales, ya que la población joven se ve obligada a salir en busca de nuevas y mejores oportunidades. La mayoría de los jóvenes están concienciados de que tienen que dejar atrás su pueblo para poder formarse y estudiar una carrera. Tras esto, pocos son los que se plantean volver y llevar a cabo un negocio, a innovar en su tierra, ya que la falta de recursos y oportunidades, o quizás la ‘mente conservadora’ de la mayoría de las personas de las zonas rurales no es el medio adecuado para desarrollar actividades innovadoras.

Podemos achacar el problema de la despoblación a que estas zonas se están quedando obsoletas en cuanto a desarrollo en comparación con las grandes ciudades.

Además, estas zonas son ‘conservadoras’ en cuanto a técnicas de producción y en lo que se refiere al destino de su producción. Es difícil modificar la mentalidad de las personas adultas e introducirlos en las nuevas tecnologías, lo que les ayudaría a conseguir abrir mercado y desarrollar, en la medida de lo posible, oportunidades de negocio, lo que les llevaría a aumentar la producción y la mano de obra.

Los propietarios de tierras y las personas dedicadas a este sector son, por lo general, personas adultas, que se han ‘acomodado’ a producir únicamente para obtener recursos para sobrevivir; no tienen una proyección ambiciosa de futuro, por lo que no buscan oportunidades en nuevos mercados.

El problema de la despoblación podría solucionarse invirtiendo en industria que necesita tecnología, a la vez que materias primas producidas en estas zonas. Un ejemplo de estas industrias sería una cooperativa de productos ecológicos. Para llevar a cabo la actividad contaríamos con la disponibilidad de un escenario que nos ayudaría a obtener estos productos sin incurrir en costes muy elevados; posteriormente, ayudándonos de las nuevas tecnologías, conseguiríamos abrirnos nuevos mercados. De esta manera, habría una cooperación entre las nuevas generaciones y las personas adultas, puesto que los jóvenes pondrían sus conocimientos en nuevas tecnologías y buscarían mercados para obtener más beneficios, y las personas mayores contribuirían produciendo las materias primas de manera ecológica, ya que ellos conocen mejor las técnicas de producción.

Para concluir, podemos decir que la introducción de maquinaria en el sector de la agricultura ha ayudado a obtener mayores beneficios con menores esfuerzos, pero esto ha tenido un impacto negativo en la creación de puestos de trabajo y oportunidades para los habitantes de las zonas rurales. Esta situación se ve agravada por la mentalidad conservadora de la mayoría de la población, llevando así al mayor problema, el de la despoblación.