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Autora: Sara Villar Ruiz (Alumna de la asignatura “Dirección Financiera, 4º de Grado en Economía)

El pasado 29 de Octubre se celebró en la  el acto de clausura de la decimoséptima edición del Máster en Entidades de Crédito y la inauguración de la próxima edición. Contamos con la presencia del Dr. D. Guillén López Casanovas, profesor de la Universidad Pompeu Fabra de  y consejero del . Su ponencia, titulada “El papel supervisor en una etapa de crisis” trató temas de actualidad relacionados con el papel de los  y los rescates financieros.

Centrándonos en el coste del rescate, según el conferenciante, no es tan elevado, se ha tendido a la exageración, pues en comparación con los rescates financieros ya realizados en otros países, dice, supone un coste inferior a la mitad.  es el caso más complicado, ya que puede necesitar un tercer rescate y su vuelta a los mercados es dudosa, mientras que  o  (se supone) podrán financiarse por sí mismas a finales de año. Además, aseguró que una de las falacias sobre la recesión actual es la de salvar accionistas con dinero público y del contribuyente nacional.

Ahora bien, respecto a esto, distintos políticos han pasado de defender la idea “la reestructuración del sector la pagará el sector y no los contribuyentes”, a “los contribuyentes no pondrán ni un euro en la reestructuración” para terminar con “hacemos todo lo necesario para minimizar el coste de la crisis para el contribuyente”. Según datos del último informe del Banco de España, las cajas quebradas han recibido 61.366 millones de euros, de los cuales, 53.482 millones los han puesto los contribuyentes españoles y 7.884 millones los han aportado las entidades financieras a través de los . A esto debemos añadir que según distintos análisis y estudios realizados por el Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria (FROB) y la  (AEB) se perderá gran parte del dinero inyectado en el rescate.

Pedir ayuda a los países de la zona euro para rescatar a la banca evitó un efecto contagio, pero no fue suficiente para evitar el desplome del crédito en la economía española. Aunque los gobernantes dicen que la tendencia del crédito está cambiando, los datos empíricos ponen en duda esta afirmación. Los niveles de crédito hacia empresas y hogares son mínimos en los últimos seis años; las condiciones de los préstamos impuestas para pymes empeoraron y subieron respecto a niveles previos a la crisis, y la caída a mínimos históricos del euribor no supuso préstamos o hipotecas más baratas.

El profesor Casanovas defiende la idea de que una recuperación sin crédito es muy complicada debido al estancamiento de la demanda interna, los elevados niveles de paro, el consumo mantenido por la red familiar, la economía sumergida y las restricciones del mercado laboral, entre otros. Por ello, además de los diferentes mecanismos e instrumentos de los que disponen los Bancos Centrales, defiende el empleo del marketing para mejorar el optimismo e incentivar los animal spirits. Utilizar las tasas anuales, interanuales e intertrimestrales actualizadas, así como referentes de comparación para alimentar la inversión.

Un ejemplo de ello es la noticia “el PIB crece un 0,1% el tercer trimestre de 2013 respecto al periodo de Abril a Junio”. Este aumento es intertrimestral y es originado por el empleo estacional, el incremento del turismo y la demanda externa. Este dato comparado adecuadamente puede parecer alentador, pero no olvidemos que el balance del PIB anual de 2013 será negativo.

La  realizada el pasado día 14 de noviembre puede resumirse en que los rescates bancarios han sido todo un éxito. Se refiere a un éxito político ante la situación de desconfianza actual. Matizando, este triunfo no implica afluencia de crédito instantánea, sino que las necesidades de capital bancarias están cubiertas. Si profundizamos aún más, esto significa que la banca todavía debe superar pruebas de capital y solvencia, además de las de cobertura (relacionadas con la elevada Deuda Pública).

Como conclusión, habría que destacar que el hecho de que la formalidad del rescate haya llegado a su fin, no quiere decir que el sistema bancario funcione con normalidad. El estado de normalidad dependerá de la evolución de la economía, las expectativas de empleo y los préstamos. Banca y economía están aún dolientes.

Los expertos advierten que la tendencia a corto plazo no cambiará. Nos encontramos ante un pez que se muerde la cola: el desendeudamiento de las empresas y familias es imprescindible para corregir los desequilibrios que provocaron el rescate bancario, y a su vez, se necesita una reactivación de la financiación para que empresas y familias consigan reducir su endeudamiento.

En mi opinión, para las empresas y las economías domésticas, no creo que el rescate haya sido ni un éxito ni un triunfo, sino un parche. No pongo en duda la realización o no del rescate, sino el cómo y la forma en la que adornan la información para su conveniencia.

Por último, (y como reflexión) de igual modo, ¿no deberían también ser rescatados empresarios y familias? Ellos son los creadores de empleo, los que generan bienes y servicios de consumo, los que aportan capital humano y adquieren lo producido. Gobiernos, tomen nota.