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Autor: Raúl Cantos Rosado (Alumno de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía)

El pasado mes de octubre se hizo público el nuevo dato acerca del déficit público en , el cual lleva a nuestro país a tener el déficit más alto de los países de  con un 10,6% (incluyendo las ayudas a la banca). Sin estas ayudas, el déficit español, según Eurostat, se sitúa aún en el 6,9%, inferior a la predicción de Eurostat del 7,1%, pero superior a la del Gobierno, que lo situó en un 6,84% en la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para 2014.

Desde el comienzo de la crisis, se nos ha dado a entender desde el  (comandado básicamente por la señora Merkel), no sólo a los españoles, sino a todos los ciudadanos de la UE, que la única manera de reducir el déficit es a costa de numerosas medidas de choque y recortes que, sin duda, repercuten negativamente, no sólo en nuestra capacidad productiva, sino en el gran Estado de Bienestar que tanto nos ha costado conseguir. Sin embargo, vemos con frustración que España sigue señalada con el dedo por toda  por su alto déficit, y nos obligan a implantar más medidas, inexplicables bajo mi punto de vista, en sectores tan vitales para el crecimiento como Educación o Sanidad.

Por tanto, mi pregunta es: ¿hasta dónde vamos a llegar? Desde , parece que el único objetivo marcado es el de reducir y sanear las cuentas públicas a toda costa, sin importarles lo que se tengan que llevar por delante. En España vemos que ese déficit con el querido rescate bancario -que en teoría serviría no sólo para sanear los balances de los Bancos, sino para que volviera a fluir el crédito (en la práctica no se está llevando a cabo)- sigue siendo altísimo. Por tanto, miles de hogares españoles siguen viendo como, no solo se tienen que apretar el cinturón, sino que les están ahogando de forma dramática, lo que ha provocado un aumento del riesgo de pobreza y de desigualdades sociales.

Para terminar, quería invitar a nuestros altos representantes, tanto europeos como nacionales, a que echen un vistazo a una realidad que al parecer ellos no ven. La realidad de una familia que ve como su hijo no puede llevar el desayuno al colegio porque no tienen apenas para comer, la de una familia que ve como su hijo tiene que irse fuera de España a buscarse la vida porque en su país no le dan la oportunidad de demostrar su valía, la de muchas familias que tienen que acudir a comedores sociales no financiados públicamente, sino por asociaciones de vecinos, etc., o cómo algunos enfermos no pueden ser tratados por el cierre de ciertas secciones hospitalarias. Es ésta una dura realidad que parec