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Autor: Arantzazu Salgado Ruiseco (Alumna de la asignatura “Dirección Financiera”,4ºCurso del Grado en Economía, UCLM)

“Reforma aquí, reforma allá”, lo más oído durante estos últimos años de crisis en la que estamos inmersos. Los ciudadanos de a pie cada vez vemos menos luz al final de este túnel.

En una situación en la que el paro supone un 26’9% (mayo 2013) y no hay esperanzas de una bajada inmediata, el consumo privado se ve comprimido por este factor fundamental, esperándose hasta un futuro 2016 para repuntar en al menos una décima a la baja. Peor pronóstico le da el FMI al gasto público, al cual no le ven ápices positivos hasta más allá del 2018.

El aumento de pequeñas empresas, con ideas innovadoras e inquietantes, que supusieran un suculento manjar para las hambrientas bocas sin saciar de la población, sería una buena salida o solución, como queramos llamarlo, para eso que dicen de disminución de paro y aumento de demanda interna. El poder aumentar esta racha vertiginosa de caídas en aquellos que trabajan, daría un poco de brillo a la situación actual, sabiendo el alto porcentaje que supone para la contribución a la generación de empleo la PYME española (cerca del 63% del total de trabajadores). La creación de PYMEs en  sería una suculenta alternativa a cualquier emprendedor.

Pero claro está, no todo es tan fácil, la sequía del crédito español se deja entrever por todas las esquinas, tanto en ámbitos macro como micro en nuestro país. Ya lo dijo Mario Weitz (economista del Banco Central), si las pymes no tienen acceso al crédito “España no tiene solución”.

España está emergiendo de sus cenizas en la balanza comercial, gracias a las exportaciones, de las cuales, a mi parecer no debemos de estar dependiendo eternamente, ya que, “lo que es comida para hoy, puede ser hambre mañana”. Las futuras compras que esperamos son del resto de países europeos que no están muy dispares a nosotros, o bien de EEUU que está entramado en su propia pelea fiscal. Por lo que apoyando a Weitz, o se aviva el crédito o España muere. Aunque ahora la mayoría de nuestros productos sean exportados, debemos de alentar a las inversiones y el consumo español, que llevan ya, un par de años “afincados en sus sofás”.

Datos constatados son que se ha producido una caída del 66% del crédito en España en los últimos 5 años. Por ser precavida, no vaya a ser, que sean ustedes de aquellos que no creen si no ven, he hecho una búsqueda para constatar datos en el INE y mostrárselos a continuación. Efectivamente y con la tabla que dejo adjunta, podemos observar claramente las variaciones de 2007 a 2010 (ahora en 2013 son más acentuadas) en el acceso a la financiación de las empresas (para invertir desde 0 o bien en algo nuevo de manera que puedan mantenerse a flote). La mayoría de ellas, tienen una variación negativa, su total, corresponde a un -38.6 %. En el presente 2013, y como he dicho antes, esta tasa se ha doblado casi en la mitad.

Esto ha supuesto una tasa neta de creación de empresas negativa, dato observable en está gráfica elaborada por el Ministerio de industria, energía y turismo (Gráfico. 1).

Entendible también es que las entidades ahora mismo, sean más aversas al riesgo, y que ahora se hable más de nacionalismo e individualismo que de colectivismo, pero como ya se equivocó  (si trabajamos de forma individual se logrará el bien para todos) y se rectificó por muchos otros como Nash: hay ocasiones (creo que ahora es una de ellas) donde una colaboración hace que ambos jugadores ganen, mientras que si se empeñan en no colaborar pierden los dos, porque buscando sus propios intereses no encuentran un punto adecuado.

Unido a este ahogamiento del crédito tenemos la ahogada lista de recortes en gastos públicos, sobre todo en las partidas de investigación y educación, que están haciendo que se produzca una masiva fuga de cerebros, cosa que se podría haber compensado con unos poquitos, que no digo todos, gastos políticos. Ya podrían estos aplicarse, los principios que ya he mencionado en el párrafo anterior.

Concluyendo el artículo, nos planteamos qué responder a la pregunta ¿qué hacer ante esta situación? Difícil cuestión en estos tiempos de desesperanza económica y social. Las grandes instituciones hablan de uniones fiscales, saneamientos de entidades financieras, uniones bancarias, etc. Otros, sin embargo al no ver acuerdo alguno, optan por probar culturas nuevas, donde parece ser que les va mejor, por lo que optan por la emigración ¿Alemania? ¿Bélgica? ¿Países emergentes?…yo, como dice Mafalda: “Paren el mundo, que yo me bajo”.