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Autor: Jesús Gabriel Rodríguez-Barbero Espinosa (Alumno de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía)

El pasado viernes 15 de noviembre de 2013,  dictaminó que los Presupuestos Generales del Estado para 2014 no garantizan el cumplimiento del objetivo de rebajar el déficit hasta el 5,8% del PIB en el próximo año. Las previsiones de la Comisión Europea estarían en torno al 5,9% del PIB, por lo que según informa la propia Institución Europea  debería de realizar más recortes para poder lograr el objetivo que el gobierno español está obligado a cumplir.

El principal motivo de esta decisión de la Comisión es la calificada como “muy optimista” previsión del gobierno del crecimiento de la economía española, que se sitúa en el 0,7% del PIB, mientras que desde  se rebaja esa previsión al 0,5% del PIB, de ahí la desconfianza desde el seno de la Unión al posible incumplimiento del objetivo de déficit fijado para el año 2014.

Este “toque” de atención de Bruselas hacia España hace presagiar que el gobierno español revisará dichos presupuestos y deberá de realizar más recortes tal y como “invita” la propia Institución en su análisis publicado el pasado viernes.

Por lo tanto, se espera una respuesta del gobierno con más recortes, en los calificados ya por muchos expertos como los presupuestos más “austeros” de la historia y por el propio ejecutivo como los presupuestos de la “recuperación”.

Los esperados “nuevos” recortes deberían de llegar por el lado de los gastos, si hacemos referencia a las palabras del Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, en las que aseguró que en el año 2014 no se iba a producir ninguna subida de los tipos impositivos. Ahora queda saber qué nuevos ajustes o “recortes” se llevarán a cabo y qué partidas de gasto serán las afectadas, a pesar de todos los ajustes y reformas que ya hemos vivido desde que en el verano de 2012 España pidiera ayuda a  para rescatar a su sistema financiero (rescate que el propio viernes ya se dio por finalizado).

En dichos presupuestos se prevé que al acabar el año 2014 la deuda española roce el 100% de su PIB, por lo que agravaría todavía más la insostenibilidad de la deuda de nuestro país, llevando a una situación mucho más angustiosa para la economía que la que tenemos actualmente, dedicando prácticamente el 100% de la producción del país al pago de la deuda. Aún así, la Comisión sigue exigiendo más recortes y reformas a nuestro país, a pesar de la repercusión directa que tienen dichas exigencias en nuestro PIB. En un país con una tasa de empleo muy mermada y una demanda interna en muy bajos niveles (debido a la reducción del consumo y la escasa inversión), y con un PIB que crece todavía por debajo del nivel deseado para empezar a generar empleo y a dinamizar la economía (en torno al 2% del PIB).

Por todo ello, una vez más se demostraría la poca autonomía y gobernanza que le queda a España en materia económica, teniendo que rendir cuentas a organismos internacionales, en este caso la Comisión Europea, de cada una de sus acciones en materia de política económica o de elaboración de presupuestos generales (entre otras acciones). Así, se prima, de nuevo, el interés comunitario por encima del interés nacional, como consecuencia de la firma de los distintos acuerdos y tratados por nuestro país, en los que se somete a vigilancia de organismos supranacionales en caso de incumplir las condiciones y prioridades previstas en los mismos, reduciendo la soberanía nacional.