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Autor: Ángel González Ruiz (Alumno de la asignatura “Dirección Financiera”, 4º de Grado en Economía)

El desempleo en  es uno de los problemas más acuciantes en la actualidad, ocupando uno de los primeros puestos europeos en tasa de paro, y presenta una gran duda para la sostenibilidad de las finanzas públicas, debido al gran desembolso económico necesario para mitigar su impacto.

La tasa de paro juvenil española (considerando paro juvenil a los menores de 25 años) ha disminuido durante todo lo que llevamos de 2013, situándose en el 54,39%, según datos de la EPA. Esto parece indicar que las ayudas para fomentar el empleo juvenil están dando sus frutos, gracias sobre todo al apoyo económico que ofrece .

La reducción de la tasa de paro se debe sobre todo al aumento de la contratación juvenil en la época estival, basada en los contratos temporales a tiempo completo, lo que facilita el posterior paso a ser despedidos. Este aumento del empleo se ha realizado para hacer frente a la gran demanda en el sector servicios, ya que este año ha sido uno de los más importantes en lo que respecta al turismo.

Pero si seguimos indagando en la variación según los grupos de edades, podemos ver que se ha repartido de manera equitativa entre los dos grupos de edades (16-19, 20-25). Sin embargo, tenemos que decir que el número de desempleados para el grupo de edad 16-19 sigue manteniendo unos porcentajes alarmantes, situándose en el 72,83% del total de población activa de ese mismo grupo de edad. Estos jóvenes han sido los más afectados por la crisis, ya que el porcentaje de parados ha aumentado desde el inicio de la crisis de manera espectacular. En principio se debe especialmente a que este grupo de edad tiene una formación muy baja y unos contratos temporales, que son lo que más se han destruido con la crisis. Esta situación confirma la sentencia: “los primeros en entrar, son los primeros en salir”. Conforme avanzamos por grupos de edad, la tasa de paro disminuye, debido al aumento del capital humano que van consiguiendo estas personas.

Sin embargo, tenemos que decir que aunque las cifras parezcan elevadas, los jóvenes tan solo representan a una pequeña parte de la población. Por lo tanto, hay que prestar atención a los otros grandes grupos poblacionales, ya que suponen en torno al 80% del desempleo total.

Los mayores de 55 años (hasta los 65 años) tienen una tasa de paro del 19,6%. Estos son lo que verdaderamente tendrán problemas para encontrar un nuevo empleo, ya que están muy cerca de pasar a ser jubilados.

Además, tenemos que prestar una gran atención a un colectivo, que no había sido afectado en crisis anteriores, como lo son los principales sustentadores de la familia. Estos se han visto afectados, porque la crisis ha golpeado con fuerza a aquellos sectores, como construcción, industria, etc. que ocupaban a una gran parte de esta población. Este hecho ha obligado a que muchos jóvenes y mujeres hayan tenido que pasar de inactivos a buscar un trabajo activamente para poder mantener a esa familia.

Dentro de las reformas que debería llevar a cabo el Gobierno para solucionar este problema, me gustaría destacar las siguientes: políticas activas del mercado de trabajo, mejorar el paso de la escuela al trabajo, ayudas a las I+D+i, entre muchas otras.

Se debe dar prioridad a las políticas activas de empleo para fomentar la formación de aquellas personas que tienen una preparación muy reducida, y por tanto, graves problemas para reinsertarse en el mercado laboral. Estas políticas están siendo objeto de recortes, pero no deberían ser reducidas.

Se debería dar una mayor importancia a la canalización de los estudiantes hacia un puesto de trabajo acorde con su cualificación, es decir, facilitar el paso escuela-trabajo. Uno de los problemas a los que se enfrentan los jóvenes en la actualidad es que cuando terminan de estudiar, no saben lo que hacer. Por lo tanto, hay que mejorar y facilitar los contratos privados en la formación profesional, Universidad, para reducir la subocupación, y sobre todo la denominada “fuga de cerebros”.

Si conseguimos fomentar la investigación y el desarrollo, podremos conseguir que España vuelva a estar a la vanguardia de la innovación. Citando a  “La innovación es lo que distingue a un líder de un seguidor”, y ya estamos mucho tiempo siendo unos seguidores, y mirando lo que hacen los demás. Es el momento de que los demás se fijen en nosotros.