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Autor: Ángel Rueda Fuentes (Alumno de la asignatura “Dirección Financiera, 4º de Grado en Economía)

Esta semana el BCE tomaba la decisión de bajar de nuevo los tipos de interés en la zona euro, esta vez hasta un mínimo histórico, 0,25 %. Esta decisión ha sido tomada de manera unánime por el Consejo. Las palabras del señor  ante la noticia han sido que “la política monetaria seguirá siendo acomodaticia durante un período prolongado”, por lo que podemos esperar que en los próximos meses puedan producirse nuevas bajadas (u otras medidas alternativas en la misma dirección). Estas bajas tasas en el precio del dinero se deben a la debilidad de la actividad económica de la zona Euro, y además niega la idea de que al organismo –BCE- se le hayan acabado los instrumentos, afirmando que la tasa de remuneración de los depósitos, podría seguir reduciéndose.

La bajada de los tipos se venía produciendo desde julio de 2012 cuando se situaron en el 0,75 % y fue en mayo de este año cuando se volvieron a reducir al 0,5%. En un escenario en el que los bancos centrales de EEUU o  lanzan políticas monetarias expansivas, y con la débil recuperación de , el BCE se ha visto obligado a volver a reducir esa tasa. Se pretende aumentar la liquidez de los bancos para así hacer fluir el crédito con mayor facilidad, reduciendo del 1% al 0,75% la facilidad marginal de crédito (préstamos que concede a un día a los bancos). Y para evitar que ese dinero no se quede parado y fluya en la economía real, se mantiene al 0 % la facilidad de depósito (el BCE sigue manteniendo al 0% de interés las reservas que pueden depositar los bancos en el BCE, para así hacer que ese dinero se destine al crédito). Además, se baraja la idea de que las subastas de liquidez seguirán la dinámica actual hasta, al menos, julio del año 2015. Lo que se pretende conseguir es acabar con la deflación de las economías europeas y crear así un escenario de inflación controlada, y zanjar, por tanto, el apalancamiento tanto público como privado.

La relación directa que tienen los tipos de interés y el Euribor hacen que el coste de las hipotecas se vea reducido. Con esta bajada, las familias pueden destinar más dinero al consumo, por tanto, las empresas aumentan sus ventas y pueden destinar dinero de parte de esos ingresos adicionales hacia la inversión. Si el coste de financiación se presupone que también será más bajo, esas inversiones se llevarán a cabo con más facilidad. Esta rebaja de los intereses también provoca que el euro se deprecie, por lo que las empresas exportadoras se hacen más competitivas, lo que ayuda a que aumenten las exportaciones. La suma de todo esto desencadena el impulso de la economía europea y en mayor medida la de los países periféricos. Además de acabar con el fantasma de la deflación, como he comentado anteriormente, esta medida se centra en el problema de la falta de crédito en la economía. Europa somos todos, un papel importante lo protagonizan los gobiernos nacionales, como ha resaltado el presidente del BCE en sus declaraciones, por lo que confía en que los esfuerzos por reducir su deuda continúen.

Para el caso de  esta noticia ha sido muy positiva, ya que el señor Draghi ha adelantado que los test de estrés para los bancos españoles van a mejorar. En cuanto a la reacción del Ibex se ha traducido en subidas, como en el caso de las demás economías europeas.