Actualmente, el mayor problema de España, en mi opinión, es la subida vertiginosa de la tasa de paro desde inicios del año 2008, la cual pasó del 11% hasta el actual 26%, una tasa que se sitúa por encima de la media europea, y muy lejos de países como Francia (10%) o Alemania (5%).

Las principales causas que provocan esta elevada tasa de paro son diversas; entre ellas encontramos las siguientes:

  • Empleo de escasa solidez: España fue el país europeo que más empleo creó entre el fin de la recesión de 1993 hasta el inicio de la crisis económica actual. Pasó de 12 a más de 19,2 millones de ocupados. El problema es que la mayoría de ese nuevo empleo fue empleo de baja calidad ligado a la burbuja inmobiliaria, escaso valor añadido y vinculado a salarios reducidos.
  • Volatilidad: La economía española es muy volátil, con alzas y caídas demasiado bruscas, muy diferente a otras economías con mucho mayor peso específico y poderío industrial como Alemania.
  • Crecimiento demográfico y de la población activa: España es el país europeo que mayor tasa de crecimiento demográfico ha tenido durante la época de bonanza. Esto fue debido, además de por el crecimiento interno, por el enorme aumento de la inmigración hacia nuestro país que se produjo entre los años 1996 y 2007, con un aumento de 5 millones de personas, es decir, la mitad del total de inmigrantes que llegaron a Europa por aquella época. Esto provocó un aumento pronunciado de la tasa de población activa, lo que supone el consiguiente aumento de los demandantes de empleo, y con ello la tasa de paro.
  • Estacionalidad: Existe una elevada estacionalidad en el empleo español, y es que el sector que mayor peso posee en el PIB español es el turismo, un sector muy estacional, ya que vive determinadas temporadas del año.
  • Peso industrial: En España, la aportación al PIB de la industria es muy baja, tan sólo del 17% frente a una media europea del 20%. Y es que existe una relación positiva entre el crecimiento de la industria y el nivel de empleo. España depende, en demasía, del sector servicios, un sector poco productivo y con un poder menor al que aporta la industria a la economía de un país.
  • Tamaño de las empresas: El 80% del empleo en España depende de las Pymes, lo que supone un grave problema cuando aparecen crisis económicas como la actual, ya que este tipo de empresas son las más vulnerables. Son las empresas con más de 500 trabajadores las que mejor aguantaron la crisis en España y la mayoría de las 177.000 empresas desaparecidas entre 2008 y 2011 fueron pymes. (Informe de ESADE).
  • Política fiscal destructora de empleo: España ha mantenido una política fiscal de rebajas sucesivas de impuestos, lo que aumentó la percepción de riqueza y el consumo, además, de que persistieron unas cuotas a la Seguridad Social elevadas en relación a otros países, lo que encareció el factor trabajo. Este hecho penalizó la competitividad de los productos españoles, mientras la persistencia de un IVA muy bajo hasta 2010-2012 no benefició a nuestras exportaciones, pero sí a los productos de importación.

Por otro lado, en cuanto a la polémica reforma laboral llevada a cabo en el 2012 por el gobierno del , según diversos estudios se habría destruido más empleo del que realmente se ha perdido, debido a que la nueva norma permite a las empresas renegociar las condiciones laborales de los convenios, algo que antes era imposible, por lo que las empresas se veían obligadas a echar el cierre.

Conclusión

En este artículo se han revisado las causas que han provocado la reducción en el consumo final de las familias españolas, fundamentalmente en bienes duraderos y de servicios, Este hecho se ha debido, principalmente al descenso en nivel de ingresos salariales de las familias, y es que, si no se ingresa no se puede gastar. Es por eso que el poco consumo que los hogares realizan actualmente se dirige únicamente al consumo de productos de uso diario, como alimentos, medicamentos, y a pagar los diferentes suministros del hogar (agua, gas y electricidad).

En cuanto a la variación interanual de la remuneración de los salarios en 2012 respecto al año anterior en España, se produjo un descenso del 5,3%, acusando el recorte de la paga extra de Navidad a los funcionarios. Esto unido a que el salario es el único ingreso que la mayoría de las familias poseen mensualmente, hace que una reducción de salario produzca un descenso más que proporcional del consumo privado.

Con tanto desempleo, las familias tienden a ahorrar lo poco que ganan, pero en cuanto haya recuperación económica y creación de empleo, subirá el consumo interno. En este sentido, España estará en disposición de volver a crecer en 2014, o eso es lo que creen organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y , aunque este año todavía estará en negativo.

Dicho esto, y mirando al futuro a corto y medio plazo, diversos estudios han dejado claro que todavía queda tiempo para que el consumo privado de las familias españolas vuelva a crecer y mantenerse en unos niveles como antaño, aunque será casi imposible que volvamos a vivir en ese estado de bonanza consumista en el que vivíamos hace unos años.