sidearea-img-1
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore magna aliquam erat volutpat.
sidearea-img-2 sidearea-img-3 sidearea-img-4 sidearea-img-5

Recent News

Newsletter

[contact-form-7 404 "Not Found"]

Autor: Carles Moltó Domínguez. Alumno de la asignatura “Dirección Financiera de la Empresa” (5º LADE)

Así es, un juego muy famoso que consiste en pasarsen la pelota unos a otros y que lleva muchos años de moda entre los sistemas con más poder de cada una de las naciones; últimamente se ha estado jugando más de lo que se debería y con temas más delicados que han conseguido que a más de uno se le hinche la vena anti-sistema.

Estamos atravesando un mal momento desde hace unos años y la paciencia de la gente ha llegado a sus límites, se necesitan soluciones buenas y cuanto antes. Hemos sufrido unas elecciones adelantadas, un cambio de gobierno, se ha descubierto un mayor déficit del que se dijo, los bancos no pueden subsanar las cuentas, Europa no nos deja ni respirar y no nos concede financiación (y muchas de sus últimas políticas de austeridad dejan mucho que desear y están dejando en evidencia el poco poder de unos frente al gran poder de otros) y así una larga lista… La gente ya no puede más y está buscando culpables donde sea para encontrar responsables y descargar su ira contra ellos. Pero, ¿quiénes son realmente los culpables?

Se habla de la mala actuación de los banqueros, de los abusos de corrupción y poder, del euro, de la clase política y sus malas competencias. Estamos asistiendo a un continuo juego de “tuya mía”: el PP acusa al antiguo gobierno, el PSOE a las reformas que está haciendo el actual, al mismo tiempo le lanzan la pelota a los bancos y estos la devuelven… Pero el tiempo pasa y mientras tanto España pierde trabajadores, estudiantes, proyectos de inversión y sobretodo productividad.

La cuestión es que todos queremos cambiar, queremos mejorar, ganar en educación, tener mejores proyectos, ser más ambiciosos. Pero entonces, ¿por qué no lo somos? ¿por qué les ha pasado todo esto a los países del sur? ¿cuál es la diferencia entre España y el resto?

Personalmente yo le echo la culpa a la cultura, a la forma que tenemos de entender la vida en nuestro país. Todos le echamos la culpa a los que mandan, pero ¿hubiera sido distinto si otras personas de la calle hubieran estado en su lugar? Al fin y al cabo los que mandan no son más que personas normales que ocupan un cargo y debido a la cultura y los ideales de nuestra educación, sea por la razón que sea, en este país trabajamos menos, tenemos menor productividad y eficiencia que el resto, si podemos aprovecharnos de alguna situación y acercarla a nuestro beneficio lo hacemos, aunque sea algo incorrecto, la ley del mínimo esfuerzo prevalece sobre las demás y sobretodo de las nuevas generaciones. Es cierto que no todos somos así, pero la mayoría somos débiles y cedemos ante facilidades que no hacen otra cosa más que empeorar la situación en un medio-largo plazo.

Estamos en la situación que nos corresponde debido a la falta de profesionalidad que nos ha rodeado siempre, la clave para cambiar esto es empezar desde cero. No se puede cambiar la personalidad de alguien de la noche a la mañana; de hecho, lo normal es que no cambie, pero sí podemos educar a las generaciones futuras para que eviten nuestros errores, preparar un buen sistema educativo y sentar las raíces para, poco a poco, mejorar nuestra cultura. No podemos seguir viviendo sin trabajar. Cuando las cosas van bien, no pasa nada, pero cuando se tuercen, cuesta aceptarlas.

Es posible que unos tengan más culpa que otros en todo este asunto, que algunos se hayan beneficiado a costa de otros, pero admitamos que el resto, si hubiéramos estado en su lugar, no hubiéramos actuado de manera muy distinta. Estamos en esta situación y es lo que hay, no podemos estar jugando a la pelotita, al “tuya mía”. Ahora mismo tenemos entre manos cosas más importantes, todos tenemos que poner de nuestra parte y sobre todo los que más poder tienen como los políticos y banqueros. Se trata de pensar en el bien común no en el personal, para salir juntos de esta situación y que no se vuelva a repetir. Basta de tonterías, en los tiempos actuales las clases políticas o las distintas fuentes de pensamiento radicales de hace 40 años ya no existen, no tenemos que ser la España separada de antes, todo lo contrario. Lo que al país le falta es un cambio de mentalidad y motivación para alcanzar las metas por nosotros mismos, sin esperar a que las cosas ocurran solas.

Un claro ejemplo de lo que ocurre se ha visto claramente en Italia en las últimas elecciones, donde, tras el recuento, no ha habido un partido ganador claro para poder gobernar el país (esto sólo refleja la indecisión de las personas debido a la poca credibilidad de los políticos actuales) por lo que estos partidos elegidos deben de ponerse de acuerdo para decidir dónde recaerán las responsabilidades de gobierno del país; sin embargo, aún no lo han hecho. En la situación tan mala que atraviesa Italia, tanto económico-financiera como político-social, en lugar de hacer un esfuerzo y ponerse de acuerdo para que el país salga adelante y gane en estabilidad y credibilidad en los mercados, los políticos siguen mirando por sus intereses, mientras que la gente sigue protestando en las calles.

España no necesita esta actitud de la sociedad en su conjunto y de los políticos en particular, sino que necesitamos políticas sociales y no ahora, las necesitamos desde hace mucho tiempo, hace unos 5 años, aunque más vale tarde que nunca. Simplemente esperemos que no sea nunca.