En la rueda de prensa del pasado 4 de abril de 2013, tras la reunión del  (BCE), su presidente (M. Dragui) hizo alusión al rescate de Chipre tachándolo de poco inteligente. Sin embargo, posteriormente aclaró que esta medida no es tan negativa como muchos la ven. El hecho de que los acreedores tengan que compartir los costes de las reestructuraciones bancarias no es malo, se convierte en un problema cuando una actuación se desestabiliza de cara a los mercados. Además, ha recordado que esta medida no contemplaba en un primer momento “la quita” a depositantes, y que era la misma línea de actuación que pretendían  y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las repercusiones del rescate a Chipre no tardaron en aparecer, y las primas de riesgo, sobretodo de los países periféricos, experimentaron una subida.

Por otro lado, Draghi advierte de que la recuperación económica de la Eurozona, prevista para la segunda mitad de este mismo año o la primera del siguiente, se ve amenazada por la poca demanda y los problemas de financiación de las PYMES europeas. Por ello, y tras un intenso debate del , se ha decidido mantener los tipos de interés estables al 0,75%. De esta manera, se pretende conservar una “situación acomodaticia el tiempo que sea necesario”. El problema radica en que, según el BCE, los gobiernos y los bancos centrales se deben implicar mucho más en los problemas crediticios de sus países, y que deben intensificar sus reformas estructurales nacionales, puesto que el BCE no puede actuar sustituyendo la labor de los gobiernos.

Las palabras de  sobre la idea de una posible quita de depósitos aplicable a futuros rescates han sido como un regalo para España, puesto que ha afirmado que “Chipre no es España, como España no es Irlanda”, y es que esta medida atemorizó a la población y se extendió rápidamente como la pólvora por los oídos de todos los depositantes, en especial de los españoles, que veían en Chipre el antecesor de su futura situación. Tras la rueda de prensa, se calman los ánimos, pero permanece el miedo por las turbulencias producidas en el entorno en los últimos meses.