Los dos evasores fiscales

Simplificando se puede distinguir dos tipos de evasores fiscales según los motivos por el que deciden renunciar a su moral tributaria, los que lo hacen por ambición económica y los que lo hacen por subsistencia, para cubrir sus necesidades básicas. Los evasores que actúan por ambición económica, personas con poder en las administraciones públicas que buscan los intereses particulares y los ciudadanos de alto poder adquisitivo de la sociedad por ambición económica. Ambos utilizan la corrupción y la evasión fiscal de diferentes formas. Este dinero se canaliza a los paraísos fiscales que son utilizados para ocultar el dinero procedente de actividades ilícitas o que siendo legales no desean ser declarados. Cualquier individuo con una renta media no puede formalizar una cuenta en un paraíso fiscal por lo que esas personas tienen cubiertas sus necesidades más básicas y su único motivo por el que actúan así es la acumulación de riqueza. También se podría hablar de la evasión fiscal de las empresas españolas, pero el asesoramiento que reciben en ingeniería fiscal te convencerán de que no hacen nada ilegal, elusión fiscal.

Otro tipo de evasores son los que actúan por necesidades fisiológicas, por la necesidad de asegurar una renta mínima en el hogar. Evasores de baja capacidad económica que a través del intrusismo laboral y cobros en negro intentan cubrir sus necesidades más básicas. En el último año, las principales asociaciones de Albacete han denunciado el aumento de intrusismo laboral que son objeto principalmente los autónomos. Cifran en 200 millones de euros el fraude y se muestran pesimistas tras las subidas de IVA e IRPF. Este fraude hace que autónomos que si estén regularizados duden sobre su moral tributaria.

Convicción para dar clases de integridad

La credibilidad y convicción de un padre quedaría a la altura de los tobillos si dijese a su hijo que no debe fumar cuando este sostiene un cigarro en la mano. La situación es similar cuando es el Gobierno quien exige a los ciudadanos que contribuyan al sostenimiento de los servicios públicos. No se puede pretender que la ciudadanía confíe en un equipo de gobierno manchado por la falta de moralidad, por la falta de contribución, por la falta de palabra de lo que se predica. Defender tu inocencia desde una sala vacía ni es creíble ni convence.

El sistema político se está empobreciendo y con ello perdiendo el valor de la palabra política. Cada vez más entran más demagogos y oradores que políticos y líderes gobernantes. Cada vez más se aleja la idea utópica de Platón de querer alejar la demagogia, la corrupción y los intereses particulares a través de la educación donde solo los gobernantes deben ser los mejores, aquellos que están más capacitados y preparados para esta tarea.

Todos los casos de corrupción que están apareciendo en los últimos años es sinónimo del estado de salud en que se encontraba el sistema político español. Sin embargo es positivo saber que todo está saliendo a la luz, de un hilo están saliendo telares enteros y al final como toda mentira, tiene las patas muy cortas. No sabría decir si la justicia caerá con toda su fuerza pero estoy convencido de que se producirá un efecto ola de honestidad en los próximos años en la sociedad española.

A modo de reflexión por 

Si los organismo públicos y el gobierno Español se hubiera financiado al mismo tipo de interés que lo ha hecho los bancos con el BCE creo que estaríamos hablando de otras cifras de déficit, y hablaríamos de apoyar y fomentar mas la inversión y no solo centrarnos en un único objetivo ¡REBAJAR EL DÉFICIT! Con esto no se crea economía, riqueza y renta se destruyen y progresivamente quedaremos obsoletos para cuando en un momento dado haya demanda, entonces no tendremos recursos, ni financieros, ni estructurales, ni de inversión y, sobre todo el más importante y el menos valorado, el activo humano. Si en épocas de bonanza no se hubieran bajado los impuestos a las rentas más alta y a grandes empresas, las mismas que han sido objeto de grandes bonificaciones y rebajas fiscales que luego a través de contratos con el sector publico (incluyendo subvenciones) cometían todo tipo de fraude y no contribuyeron al sostenimiento del sistema tributario.

Ante un escenario cuyos protagonistas son la corrupción y el fraude fiscal, no solo hace falta regulaciones normativas, numerosas son las leyes, reales decretos, decreto ley, ley de blanqueo de capitales y un largo etc. que lo único que hacen es introducirnos en un bucle que al final hasta el más experto no entiende; aquí hay un problema de moralidad y de actitud y esto no soluciona las medidas actuales, esto conlleva un largo proceso de adaptación de la sociedad española

Bibliografía utilizada

  • Imagen del artículo diseñada en exclusiva por Francisco José Pérez Hernández.
  • La inconsistencia de la moral tributaria. El caso de los moralistas evasores. Giarrizzo, V. y Sivori, J.B. 2010.
  • Paraisos fiscales en la globalización financiera. Garzón, A. 2011.
  • Dossier corrupción en España. Jimenez, F. y Carbona, V. 2012.
  • Diversas noticias de actulidad política y económica.