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Autora: Joana Ríos

Se acabaron los tiempos de gloria para el marcador fluorescente que rodeaba impaciente ofertas de empleo en las últimas páginas del periódico. Primero, porque las mismas ofertas provocan una cierta sensación de desconfianza cuando prometen unos salarios inquietantes y unas condiciones laborales fabulosas sin necesidad de formación alguna a cambio. Segundo, porque las empresas no podían sostener ese sistema, recibiendo cientos de llamadas de candidatos interesados y organizando entrevistas que más que eso, parecían la cola de espera de la chocolatada del pueblo. Y seamos sinceros. El grado de concentración y análisis del candidato número mil, no es el requerido ni el deseado para la evaluación de nadie.

La revolución de Internet y las nuevas tecnologías, ha dado un giro de 360 grados al departamento de Recursos Humanos, específicamente al área de Selección y Reclutamiento. No sólo se trata de agilizar el proceso de búsqueda, que aumenta considerablemente en función de la cualificación del puesto que se requiere, sino en la optimización de la misma: dar con el candidato idóneo. Y no es tarea fácil para ninguna de las dos partes: ni para el candidato ni para el reclutador. El primero es evaluado y, según qué entrevistador, analizado de pies a cabeza, atento a cada movimiento, postura, gesto, expresión y si queda tiempo, respuesta. Bien es cierto que a la hora de elegir a una persona entre muchas, el seleccionador tiene que ser capaz de encontrar valor añadido más allá del discurso que los candidatos se han ocupado de preparar y recitarte en un par de minutos. Es una labor realmente complicada, porque debes mirar más allá de las apariencias, descubrir quién es realmente esa persona y qué papel podría desempeñar en la empresa donde trabajas. Tu trabajo dependerá de la decisión que tomes y, a pesar de que no conoces de nada a la persona que acaba de salir por la puerta, tendrás que dar la cara por todo el trabajo que en los próximos meses desempeñe. Por ello, hay que tener en cuenta que las entrevistas de trabajo no dejan de ser pequeñas charlas entre personas que no se conocen entre sí y que les gustaría intercambiar un puñado de valores: esfuerzo, un futuro, una oportunidad, ilusión, compromiso y confianza. Causar una buena sensación, siendo natural y sintiéndose seguro de sí mismo, es la clave para que, tanto el entrevistador como el entrevistado, tengan éxito en una entrevista.

Las nuevas tecnologías y sobretodo, las redes sociales, intensifican este entablado de sensaciones entre ambas partes. Los candidatos, y cada vez más los entrevistadores, poseen una identidad virtual que muchos sin percatarse de que tienen, no sólo a disposición de sus más allegados, presencia en un entorno virtual global. Con tan sólo poner tu nombre en , tu perfil de  me dirá de dónde eres, cómo eres y a qué te dedicas. Un par de entradas más abajo, tu cuenta de  me permitirá saber qué te interesa y qué no, y según qué tipo de usuario seas, qué has desayunado esta mañana. La gran desconocida entre los más jóvenes es Linkedin, una red social de profesionales donde muestras al resto de usuarios tu trayectoria profesional. Mantener tu perfil actualizado, crear una amplia red de contactos y unirse a los grupos que más te interesan, te garantiza estar abierto a muchas oportunidades de empleo y negocios con el resto del mundo.

Por el incremento de su uso, del número de perfiles y de la cualificación de los mismos, los recruiters están convirtiendo las redes sociales en su herramienta clave para la búsqueda ya no sólo de candidatos, si no de talento. Grandes empresas como , EADS… ya tienen sus propios perfiles “empleadores” en estas redes sociales con el objetivo de eliminar obstáculos entre las personas y la compañía, y poder mostrar al resto del mundo que su empresa es el mejor lugar donde trabajar. Este concepto es conocido como “Employer branding” y ayuda a canalizar el talento hacia las empresas que mejor saben publicitar su marca en el aspecto del cuidado y seguridad que ofrecen a todos sus trabajadores. Además de las redes sociales, estas empresas utilizan canales en  para mostrar en imágenes este concepto a través de entrevistas a los propios seleccionadores, videos de la empresa, testimonios de empleados, casos reales… Podríamos aventurarnos en adelantar una unión de fuerzas entre el departamento de Marketing y el de Recursos Humanos: ¡qué mejor empresa de cara a los consumidores que aquella que cuida y mantiene contentos a sus trabajadores!

Los portales de empleo han quedado desfasados y resultan ineficientes tanto para los que ofertan como para los que demandan trabajo. Por falta de filtros, de buenas definiciones de los puestos y de un control de aplicación restringido, ante la publicación de una oferta, el seleccionador se encuentra con un volumen de currículos desorbitado, y el interesado deja rápidamente de serlo cuando debajo del botón por el que aplicas a la misma, te das cuenta de que tú serás el candidato número quinientos. Ser curioso, navegar directamente por las webs de las empresas que te interesan, estar presente en las redes sociales pero cuidando tu imagen virtual, abrir la mente hacia nuevas oportunidades y olvidar las barreras físicas que existen entre nuestras metas y nuestras intenciones, son las nuevas tareas que te ayudarán a destacar entre la gran multitud de personas preparadas que al fin y al cabo, quieren conseguir lo mismo que tú. La búsqueda activa de empleo, ahora más que nunca, se convierte en activa.