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Autor: Julián González Jaén

Hace unos días ha caído entre mis manos un libro muy interesante llamado “Desnudando a ”, cuyo autor, Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña aporta datos y opiniones muy relevantes sobre la empresa protagonista de, al menos, las búsquedas de información en la Red.

Es muy posible que al lector del citado libro le ocurra igual que me ha pasado a mí: conforme se van leyendo páginas, van apareciendo aspectos de Google que, o bien eran desconocidos, o bien no se han puesto de manifiesto de manera clara por una falta de reflexión de los usuarios de la Red al respecto.

Los inicios de esta empresa son similares al de otras de su sector (startup) relacionadas con el Silicon Valley californiano: en 1998, a dos ingenieros veinteañeros,  y , se les ocurre la nada desdeñosa idea de ordenar toda la información que se encuentra en la World Wide Web. Para ello, comienzan a trabajar en un buscador que ya en ese año tiene 26 millones de páginas web recogidas en su base de datos (en 2008, la cifra de web recogidas en sus bases era de 1000 millones).

Sin embargo, antes de Google, ya existían buscadores (Altavista, !, etc), por lo tanto ¿qué fue lo que hizo a esta empresa tener éxito en un mercado que ya existía, copado por productos, en principio, similares al suyo? La respuesta es sencilla: revolucionaron la forma de trabajar de los buscadores de Internet, es decir, introdujeron en el mercado una herramienta líder que no sólo hacía lo mismo que la competencia, sino que la superaba ampliamente.

Hasta la irupción de Google, la indagación en la red para poder filtrar información se realizaba de una manera general y difusa: Yahoo!, con una cuota de mercado muy importante en 1998, seleccionaban los sitios web que se incluían en sus bases de datos de manera artesanal, uno a uno, a partir de los criterios personales de una serie de editores con los que se confeccionaba un listado alfabético; lógicamente, los resultados obtenidos no optimizaban las posibilidades de búsqueda de información en la Red.

La metodología llevada a cabo por Google es totalmente distinta: se les ocurrió construir un algoritmo matemático (PageRank) que ordenaba las páginas web en base a una valoración de carácter objetiva, a partir de un software (Googlebot) que analiza la Red y obtiene información de los enlaces entrantes en una página determinada, guardando esta información en una base de datos, de manera que se pueden ordenar los resultados de una búsqueda en función de su importancia. Esta herramienta no sólo añade a la base de datos las páginas web (HTML), sino que también registra otros formatos de archivos (PDF,DOC, XLS, etc).

Sin duda, el hecho de que hoy en día podamos realizar una búsqueda al detalle, de manera rápida y efectiva, y manejando millones de fuentes de información se debe en buena parte a los ingenieros de Google, que han revolucionado la manera de trabajar de casi todos los que utilizan un ordenador para buscar información.

Es evidente que el éxito de esta empresa se ha cimentado en la creación de herramientas muy buenas, siendo el buscador el origen de la misma: una aplicación extraordinaria, a años luz de sus competidores en aquellos momentos iniciales, que ha ido mejorando con los años.

Hoy en día Google es una de las empresas más grandes, influyentes y poderosas del mundo, que no sólo es propietaria de empresas de Internet (como por ejemplo ), sino que posee empresas relacionadas con el hardware () o con otras industrias. Sin embargo, también existen otros aspectos críticos: este crecimiento voraz ha hecho que, según la opinión de muchas personas que anteriormente se consideraban “googlefans”, se haya transformado en un monstruo que todo lo devora, actuando a partir de una doble moral.

Como vemos no todo son luces en el horizonte, sino que existen numerosos puntos oscuros que se han ido poniendo de manifiesto a lo largo de sus 14 años de existencia. Desde nuestro punto de vista, es precisamente en estos aspectos en donde el libro de Sánchez-Ocaña destaca de manera más clara, por cuanto que pone encima de la mesa argumentos controvertidos que inducen a la reflexión

Se trata, sin duda, de una lectura muy recomendable.