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Autor: Jesus Ortuno Jimeno

La Selección Española, como ya es costumbre, no ha decepcionado. Venciendo sin complejos a un rival de calidad y prestigio, plantando cara con personalidad y valor, volando por encima de supuestas maldiciones y burlas que no esconden otra cosa que la envidia de un contrario impotente, ha arrancado una sonrisa a un amplio sector de nuestra sociedad en estos tiempos en que la risa y la esperanza caras se venden.

Nuestro país disfruta de una generación de deportistas sin precedente, unos jóvenes capaces de llegar a los más altos logros sin perder un ápice de humildad y compañerismo. Ellos nos hacen compartir un sentimiento, nos unen bajo una misma bandera (cosa que, en nuestra especial España, no se ve precisamente todos los días). Pero, ¿de dónde ha salido tanto éxito? ¿Ha sido cuestión de casualidad? Lo dudo mucho… Basta con remontarnos unos diez o quince años atrás. Cuando parecía tan imposible pasar de cuartos en un mundial (ya no digamos ganarlo) como ahora el hecho de superar la crisis económica y situarnos como una de las grandes potencias de una Unión Europea próspera y estable.

La calidad de  no puede explicarse con simples dosis de talento, cuesta imaginar la cantidad de horas de duro entrenamiento y preparación, el sacrificio para alejarse de los seres queridos temporalmente, la fortaleza para no perderse a sí mismo en el camino y conservar los pies en la tierra al mismo tiempo que se sube tan alto. Y, como él, los demás: , Silva, , Fernando Alonso… Sin olvidar a todos aquellos preparadores físicos, entrenadores y familiares que los han ido formando y ayudando a lo largo de su carrera y que han contribuido, desde la sombra, a un proyecto común cuyos resultados resplandecen a día de hoy.

España tiene un espejo donde mirarse. En nuestro deporte no debemos, por lo tanto, buscar una simple evasión a lo desagradable de lo cotidiano. Es y debe ser para nosotros una prueba viva de que el esfuerzo y el valor tienen su recompensa. Nuestra economía está ahora en esa etapa que puede preceder a un triunfo memorable pero hacen falta sacrificios, es el momento de empujar en la sombra, nadie apostará mucho por nosotros ahora (no esperan que pasemos de cuartos) y, si algo se oye decir de “la roja” será porque hablan de la Prima de Riesgo. Pero la unión nos hará fuertes, nos haremos más competitivos a la vez que solidarios. Será necesario cargar más a aquellos que más peso pueden soportar pero sin pasarse con el lastre.

Valoraremos más lo que tenemos y sabremos conservarlo con el esfuerzo de todos, seremos fieles a un estilo. Contará cada hora de trabajo duro, cada examen que se supere, cada proyecto emprendedor que genere riqueza y empleo para todos, cada gesto de respeto y consideración hacia el trabajador, cada esfuerzo comprometido con la empresa, cada acción de responsabilidad del administrador público hacia el dinero del contribuyente… Porque se engaña el que piense que no estamos en el mismo barco, de nosotros depende el puerto al que lleguemos ¡Vamos Españ