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Autor: Carles Moltó Domínguez. Alumno de 4º de ADE

Así es, un juego muy famoso que consisten en pasarse la pelota unos a otros y que lleva muchos años de moda entre los sistemas con más poder de cada una de las naciones, últimamente se ha estado jugando más de lo que se debería y con temas más delicados que han conseguido que a más de uno se le hinche la vena antisistema.

Estamos atravesando un mal momento desde hace unos años y la paciencia de la gente está llegando a sus límites, se necesitan soluciones buenas y cuanto antes. Hemos sufrido unas elecciones adelantadas, un cambio de gobierno, se ha descubierto un mayor déficit del que se dijo, los bancos no pueden sanear las cuentas, Europa no nos deja ni respirar y no nos concede financiación y así una larga lista, la gente ya no puede mas y están buscando culpables donde sea para buscar responsables y descargar su ira contra ellos. Pero ¿Quiénes son realmente los culpables?

Se habla de la mala actuación de los banqueros, de los abusos de corrupción y poder, del euro, de la clase política y sus malas competencias. Estamos asistiendo a un continuo juego de tuya mía, el PP acusa al antiguo gobierno, el PSOE a las reformas que está haciendo el actual, al mismo tiempo le lanzan la pelota a los bancos estos la devuelven… Pero el tiempo pasa y mientras perdemos trabajadores, estudiantes, proyectos de inversión y sobretodo productividad.

La cuestión es que todos queremos cambiar, queremos mejorar, ganar en educación tener mejores proyectos, ser más ambiciosos. Pero entonces, ¿Por qué no lo somos? ¿Por qué les ha pasado todo esto a los países del sur, cual es la diferencia entre España y el resto?

Personalmente yo le echo la culpa a la cultura a la forma que tenemos de entender la vida en nuestro país. Todos le echamos la culpa a los que mandan pero ¿Hubiera sido distinto si personas distintas de la calle hubieran estado en su lugar? Al fin y al cabo los que mandan no son más que personas normales que ocupan un cargo y debido a la cultura y los ideales de nuestra educación, sea por la razón que sea en este país trabajamos menos, tenemos menor productividad y eficiencia que el resto, si podemos aprovecharnos de alguna situación y acercarla a nuestro beneficio lo hacemos aunque sea algo incorrecto, la ley del mínimo esfuerzo prevalece sobre las demás y sobretodo de las nuevas generaciones. Es cierto que no todos somos así pero la mayoría somos débiles y cedemos ante facilidades que no hacen otra cosa más que empeorar la situación en un medio-largo plazo..

Estamos en la situación que nos corresponde debido a la falta de profesionalidad que nos ha rodeado siempre, la clave para cambiar esto es empezar desde cero. No se puede cambiar la personalidad de alguien de la noche a la mañana, de hecho lo normal es que no cambie, pero si podemos educar a las generaciones futuras para que eviten nuestros errores, preparar un buen sistema educativo y sentar las raíces para poco a poco mejorar nuestra cultura. No podemos seguir viviendo sin trabajar. Cuando las cosas van bien no pasa nada pero cuando se tuercen cuesta aceptarlas.

Es posible que unos tengan más culpa que otros en todo este asunto, que algunos se hayan beneficiado a costa de otros, pero admitamos que el resto si hubiéramos estado en su lugar no hubiéramos actuado de manera muy distinta. Estamos en esta situación y es lo que hay, no podemos estar jugando a la pelotita, al tuya mía. Ahora mismo tenemos entre manos cosas más importantes, todos tenemos que poner de nuestra parte y sobre todo los que más poder tienen como los políticos y banqueros. Educación y pensar en el bien común no en el personal, aunque sea en contra de su voluntad deben de cooperar no solo ellos también el resto del país, juntos, para salir de esta situación y que no se vuelva a repetir. Basta de tonterías, en los tiempos actuales las clases políticas o las distintas fuentes de pensamiento radicales de hace 40 años ya no existen, no tenemos que ser la España separada de antes todo lo contrario. Lo que al país le falta es un cambio de mentalidad y motivación para alcanzar las metas por nosotros mismos sin esperar a que las cosas ocurran solas.