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Autor: Llanos Sánchez Rodriguez, estudiante de 4º de ECO

Actualmente, uno de los problemas sociales más importantes para los españoles es el empleo. Con los datos de la última EPA (correspondiente al 1er trimestre), cabe preguntarse si las medidas de empleo que se han tomado en los últimos años van por el buen camino, ya que el paro sigue en aumento. Además, los datos del empleo respeto al mes de mayo no son nada halagüeños, teniendo en cuenta que se acerca una época del año tradicionalmente creadora del mismo. Por tanto, siendo un problema de tal envergadura y, sabiendo que tanto ciudadanos como políticos dicen desear la creación de empleo, ¿por qué no se crea el necesario? Y es que, quizás, haya muchos más grupos de interés a quienes no les convenga tal situación. El antiguo ministro español de Economía,  dijo: “La reducción del desempleo, lejos de ser una estrategia de la que todos saldrían beneficiados, es una decisión que si se llevara a efecto podría acarrear perjuicios a muchos grupos de intereses y a algunos grupos de opinión pública”.

La estrategia seguida en materia de empleo ha sido la “moderación salarial”, recomendación que nos ha llegado desde el , la CEOE, etc. Estas ideas forman parte de la corriente neoliberal. Según ésta, el trabajo es una mercancía como cualquier otra que debe ser comprada y vendida en el mercado; en éste, las empresas demandan trabajo y los trabajadores ofertan sus horas disponibles. Así, puede fijarse un salario que iguale la oferta a la demanda y que represente una situación de pleno empleo. Bien es cierto, que para esto son condiciones necesarias (aunque no suficientes) que los salarios sean flexibles (puedan subir y bajar fácilmente) y moderados (porque si son muy altos, las empresas no estarán dispuestas a pagarlos y si son muy bajos, los trabajadores no estarán dispuestos a aceptarlos), por lo que, tanto salarios mínimos, políticas de protección al trabajador, incluso la figura de los sindicatos es perjudicial para la consecución de estos objetivos.

Pero, ¿ha creado realmente empleo esa búsqueda de la competitividad? (Competitividad conseguida con la bajada de salarios para que tanto los costes de producción como el precio de venta sean menores). Entonces, ¿quién adquiriría el producto, si quienes podrían hacerlo tienen cada vez menor poder adquisitivo?

Numerosos estudios sostienen que no se da la relación que mantienen los neoliberales sino todo lo contrario, aumentos salariales han aumentado también el empleo, mientras que cuando estos se redujeron, el empleo también bajó.

¿Cuáles deberían ser entonces las condiciones óptimas para la creación de empleo? Como señalaba al inicio de este texto, son muchos los grupos de interés a los que no les conviene la creación de empleo. Es por ello que, desde mi punto de vista, se hace necesario cambiar la concepción del mercado de trabajo actual en el que el trabajador está al servicio de la exigencia de rentabilidad privada y pasar a estarlo en función de la demanda social de bienes y servicios. Y, lo que es más importante, el aumento del PIB no es sinónimo de creación de empleo y eso debe ser tenido en cuenta; es decir, el crecimiento en términos de PIB no asegura que se esté realizando con la creación de puestos de trabajo, de hecho suele darse todo lo contrario. Es por tanto necesario que ciertas concepciones generalmente aceptadas cambien, no siendo tan importante crecer como desarrollarse para mantener un buen nivel de vida. ya que no únicamente se trabaja para aumentar la producción así como la necesidad de una mayor progresividad en el pago de los impuestos o incluso la necesidad de reformas que no solo protejan al empresario sino también al trabajador.

Bibliografía

NAVARRO, Vincenç; , Juán; GARZÓN ESPINOSA, Alberto. “Hay alternativas”. Madrid: Sequitur, 2011.