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Autora: Ana María Díaz Girón

Las últimas noticias que estamos escuchando diariamente sobre la crisis económica en España, hablan sobre todo de la prima de riesgo, del problema de Bankia o de la subida de impuestos. Sin embargo, se nos informa más bien poco sobre el problema de la sobrecualificación del capital humano en nuestro país. En un principio, puede no parecer un problema tan grave como el de la famosa prima de riesgo que tanto nos asusta día a día, pero si analizamos las consecuencias, se trata de uno de los principales lastres de nuestra economía, no sólo hoy en día, sino cuando consigamos, si alguna vez lo hacemos, salir de esta situación económica.

España es el país europeo con un mayor número de personas sobrecualificadas, según un informe de Eurostat, el 31% de los trabajadores españoles están sobrecualificados. Esto significa que los trabajadores tienen más formación de la que requiere el empleo que están ocupando. En numerosas ocasiones, muchos trabajadores tienen que quitar cualificación y experiencia en sus curriculum vitae para acceder al mercado laboral.

La causa de esta sobrecualificación radica en que los estudios universitarios, de Formación Profesional y de posgrado han crecido más rápido que los puestos de alta cualificación. Uno de los problemas de esto, es que nuestro país está destinando unos recursos para la formación de unos jóvenes cuando es imposible que todos ellos lleguen a ocupar un puesto para el que han estudiado al no existir en nuestro país tantos puestos de alta cualificación. La solución por la que optan los trabajadores cualificados es marcharse al extranjero, suponiendo esto una fuga de cerebros para España. El Estado dedica dinero público en formar a unos trabajadores que finalmente tienen que marcharse a trabajar fuera, de modo que la inversión que hace España en educación es aprovechada por otros países que reciben la mano de obra cualificada mientras que España pierde grandes oportunidades de crecimiento y desarrollo, al quedarse dentro del país la mano de obra menos cualificada. Si esto hoy en día a nuestros queridos políticos no les parece el mayor problema para nuestra economía, definitivamente este país nunca saldrá del agujero en el que está inmerso.

La pregunta que nos hacemos los jóvenes ante todo esto es ¿Y ahora qué hago? ¿Sigo estudiando viendo la sobrecualificación que hay en España o dejo de estudiar? Con la crisis actual, la mayoría de las personas te aconsejan que dado que es muy difícil encontrar trabajo, la mejor opción pasa por apostar por la formación, pero tras los datos analizados yo tengo mis dudas sobre ello. Estudiar requiere unos costes y no solo económicos sino también de esfuerzo y tiempo. Se trata de una inversión que se supone, que se irá recuperando con el tiempo a través de un mejor empleo y un mejor salario. En esta situación, por decirlo de alguna manera, te sientes “atrapado” puesto que no sabes qué hacer, si sigo formándome gastaré una serie de recursos que quizás nunca llegue a amortizar y habrá sido una pérdida de tiempo, pero si me quedo en casa también estaré perdiendo el tiempo sin hacer nada… Nunca sabes que camino es el correcto, desde luego la opción de quedarse en casa no es buena, pero claro, para ello necesitas que tu familia disponga de los medios económicos necesarios para seguir pagando tu formación.

Por más vueltas que le doy al asunto, no soy capaz de encontrar una solución al problema y la única que se me ocurre no deja de ser un disparate. Si no hay suficientes puestos cualificados, que no se oferten tantas plazas universitarias, de FP o de posgrado, y que aquellas que se oferten sean las que nuestro país vaya a ser capaz de absorber, en el fondo no deja de ser un simple problema de oferta y demanda como en cualquier otro mercado… Existe un exceso de oferta de trabajadores sobrecualificados y para eliminarlo o bien ser reduce el precio (en el caso del mercado de trabajo, el salario) o bien se reduce la cantidad ofertada (el número de plazas para estudios cualificados). La reducción de los salarios lejos de solucionar el problema de la sobrecualificación, lo acentuaría, mientras que la reducción del número de plazas podría ser una buena solución, pero ¿realmente lo es? y ¿qué consecuencias tendría?

Bibliografía: