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Autora: Irene Sepúlveda Paños, alumna de 4º de ADE

En estos días donde la prima de riesgo (diferencial que España debe pagar por sus bonos a 10 años respecto a Alemania) sobrevuela por encima de todos nosotros, además de todos los comentarios, declaraciones y noticias sobre el caso de Bankia, todos y cada uno de los españoles miramos atrás recordando y haciendo una reflexión de qué y cuáles han sido las razones de la situación actual comparada justo con la que teníamos hace un año. Si no recuerdo mal, hace un año, aún con el gobierno socialista en el poder, la prima de riesgo ya estaba fuera de los limites permitidos sobrepasando los 300 puntos básicos, la bolsa estaba por los suelos y con una Grecia en una situación insostenible, nada ni nadie podía pensar que esto podía empeorar de una manera tan sorprendente tan a corto plazo, y más aun sabiendo los precedentes de ello.

Desde Europa aconsejaban controlar el déficit de las Comunidades Autónomas, realizar ajustes que, aunque nos pudieran parecer recortes, impulsaran la economía y fomentaran un ambiente de confianza para nuestros inversores, pero yo me pregunto ¿cómo en un año hemos podido hacerlo tan mal? Y sobre todo, ¿cómo nuestro sistema financiero se ha desmoronado de tal manera?

El tema de Bankia es ya la gota que colma el vaso, y ya no por la situación actual en la que el gobierno ha accedido a su rescate con un dinero público que llama quizá a una “revolución”, sino por la poca información acerca de todo lo sucedido.

En enero de 2011, Bankia se presentaba como la primera entidad financiera de ahorro de las familias tras su fusión, además de que anunciara su salida a bolsa. Tras ello, nadie podía prever como con tal sublime presentación (activos, cifra de negocios, capacidad para atraer inversiones, etc) se convertiría en una de las mayores caídas de la banca española y en uno de los mayores rescates del gobierno español.

A destacar, no solamente por ser noticia a día de hoy, sino por las sorprendentes declaraciones, de su anterior presidente, , quien afirma literalmente que “El plan de recapitalización es magnífico para Bankia y para su nuevo equipo gestor, pues dota las posibles pérdidas futuras derivadas de inversiones inmobiliarias excesivas en el pasado”, además de afirmar que será “una inyección de fondos brutal”.

Es sorprendente y sobre todo desalentador, como uno de los responsables de la situación de Bankia, haga estas declaraciones y no de explicaciones al respecto, por ejemplo, de cómo no se preveía que tras apenas un año de su salida a bolsa este hecho iba a ocurrir (responsabilidad compartida con sus auditores, Deloitte, con respecto al ejercicio 2010) o de no informar antes de su caída brutal.

En fin, a mi parecer, las consecuencias que estamos sufriendo no van a ser nada con las que nos esperan. Si no teníamos suficiente con los recortes en muchos ámbitos públicos, con la desmoralización y pérdida de confianza, ahora esta ayuda a Bankia ha supuesto por cada español algo más de 500€, suponiendo un 2% del  español.

Pues bien, para tal situación es inevitable tomar medidas financieras, el problema es saber cómo hacerlo y en qué medida.

En primer lugar, en cuanto a política financiera, se debería crear un Fondo de Rescate a nivel Europeo, para que asuma la responsabilidad de ayudar a las entidades financieras cuando lo necesiten y no tengan que asumir de ello los propios gobiernos.

Otra idea, seria la tasación, ya no por parte de entidades vinculadas al , de auditores o tasadores externos de los activos de los bancos, para que se muestre una imagen real de su estructura económica.

En cuanto a la prima de riesgo, hay que tener cuidado con la “vara de medir” este índice, ya que a mi entender, no podemos comparar a Grecia con España (España necesita solo liquidez para salir de esta situación), y la especulación hace mucho daño provocando fluctuaciones al alza que perjudican gravemente las economías de países con problemas como España o Italia.

Otros tipos de medidas a considerar serían en torno a los tipos de interés (reduciéndolos), los relativos a la moneda, empleo, fomento del consumo con especial cuidado en los impuestos, etc.

En conclusión, estamos inmersos en un cocido con todos sus ingredientes solamente hay que saber cómo cocinarlos para que, en su conjunto, puedan dar como resultado lo que todos esperamos y sobre todo, que el gobierno actual tome las medidas no pensando en su imagen sino en el ciudadano de a pie.