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Autora: Elena Massó García – 4º ADE

“Quien da dinero nunca lo hace gratis” son las palabras de  cuando le preguntaron en una entrevista reciente sobre las obligaciones y compromisos del préstamo concedido por la UE a la banca española. Desde el pasado sábado día 9 no se han parado de escuchar comentarios acerca de la reciente línea de crédito abierta al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) desde los fondos europeos, aunque es cierto que quedan muchos aspectos que aún no han sido explicados en profundidad.

Es exactamente esta incertidumbre la que hace que en los mercados aún no se crea con certeza en la eficacia del rescate al sistema financiero español, la que hace que la prima de riesgo se encuentre en los niveles que se encontraba en los días previos a la concesión del crédito y que la Bolsa, a pesar de recibir con subidas la noticia de la aprobación de la ayuda europea, bajara a lo largo de la jornada.

A continuación se va a explicar de forma más exhaustiva en qué consiste el crédito concedido para la reestructuración de las entidades bancarias y las condiciones que conlleva:

Debido a la situación insostenible en la que se encuentra el sector bancario español se ha tomado la decisión de abrir una línea de crédito desde el fondo de rescate de  de un máximo de 100.000 millones y con el objetivo concreto de servir de asistencia a la reestructuración y resolución de las entidades financieras.

En Europa existen dos fondos de rescate, Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (FEEF), y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), que comenzará a operar el 1 de julio de este año.

El FEEF emite deuda y toma como aval las aportaciones de los estados miembros, a excepción de los países que han sido rescatados (Irlanda, Grecia y Portugal). Es de estos fondos de donde procederá el dinero prestado al FROB, un ente público creado para gestionar la reestructuración bancaria, ya que el fondo de rescate sólo puede prestar dinero al Estado y no directamente a la banca. Así pues, será el FROB el que canalice el dinero a los bancos que lo necesiten para su saneamiento.

La cifra exacta del dinero necesario para la recapitalización y saneamiento del sector financiero se sabrá cuando finalicen las auditorías que se están llevando a cabo por parte de dos agencias privadas ( y Ronald Berger).

El tipo de interés aplicado al préstamo será inferior al que se paga por los bonos a 10 años y también será inferior al que se abona para otros tramos de la deuda pública, por lo que rondará el 3%.

Inicialmente, los responsables de hacer frente al pago del préstamo europeo son las propias entidades que reciban ayudas. Para ello, el fondo de rescate puede pedir que cualquier beneficio surgido de la recapitalización de la banca sea utilizado para pagar el préstamo. En el caso de que la banca no hiciera frente al pago del crédito el FROB actuaría como avalista.

En principio, las condiciones establecidas a la línea de crédito son la continuación de las acciones para el control del déficit público y el control exhaustivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) de las actuaciones llevadas a cabo durante la reestructuración de las entidades bancarias.

Las entidades que el FMI ha señalado como las más necesitadas de ayuda son Bankia, NovaCaixaGalicia y CatalunyaCaixa. De todas las entidades financieras españolas, únicamente  y  no requieren capital adicional.

Las entidades ayudadas, una vez hayan aceptado el dinero prestado, tendrán que acatar las decisiones tomadas por los organismos responsables que pueden ir desde la reducción de personal y de sucursales y la reestructuración del capital de la entidad hasta incluso la liquidación de la entidad si no es viable o rentable su saneamiento.

Las consecuencias del rescate aún son inciertas pues todavía hay muchas incógnitas y aún no se ha comenzado con el proceso de inyección de capital a las entidades. Si es cierto que muchas voces comentan que esta línea de crédito va a conllevar un aumento del déficit y de la deuda pública, y que a causa de ello se van a introducir nuevas medidas económicas de ajuste como subidas del IVA o recortes en los subsidios por desempleo y en las pagas de jubilación, entre otras. Actualmente todas estas consecuencias no se pueden afirmar de una manera rotunda y su comprobación se irá realizando conforme evolucione el rescate bancario.

En conclusión, el propósito final pretendido de esta ayuda europea a la banca española es una mejora de la credibilidad de los mercados españoles en toda Europa y en el extranjero para que la sociedad española se recupere paulatinamente de la crisis económica y social en la que se encuentra actualmente y en ningún caso, un coste adicional para la población española.