sidearea-img-1
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore magna aliquam erat volutpat.
sidearea-img-2 sidearea-img-3 sidearea-img-4 sidearea-img-5

Recent News

Newsletter

[contact-form-7 404 "Not Found"]

Autora: Juana Perona Rodríguez

En un domingo que prometía ser feliz para todos los españoles con Nadal en busca de su séptimo Roland Garros, con la roja que se disponía a humillar a Italia y con Alonso líder del mundial de Fórmula 1, nos despertamos con el anuncio del gobierno (con nocturnidad y alevosía entre tanta gesta deportiva) que, como si de un plan premeditado se tratase, anuncia que hemos sido rescatados, o que hemos obtenido una “línea de crédito” para nuestros bancos, en palabras de la Presidencia.

A raíz de esta noticia, mucha gente se ha puesto a debatir si se trata o no de un rescate, como si las consecuencias fueran a ser mejores o peores en función de cómo se le llame.

Con la poca información que se nos ha dado, sabemos que se trata de una línea de crédito que puede llegar a ser de hasta 100.000 millones de euros y que se destinará a la reestructuración y recapitalización de nuestras instituciones financieras.

Con este logro (como lo calificaba nuestro Presidente), España va a poder disponer de crédito por unos tipos de interés que, según se comenta en los medios de comunicación, estarán en torno al 3%, muy inferiores a la financiación que nos otorga el mercado hoy en día. En este sentido, la financiación europea conseguida puede aportarnos algo de luz a nuestros problemas.

Ahora bien, que nadie crea que esto no va a suponernos un esfuerzo. Además de devolver los intereses, el Eurogrupo ya había adelantado que es necesario que mantengamos nuestro compromiso con el déficit y con las reformas estructurales como lo hemos venido haciendo hasta ahora. Si bien, a partir de esta concesión nuestras acciones estarán revisadas más de cerca y, con toda certeza, se llevarán a cabo algunas de las recomendaciones que ya nos hacían desde Bruselas como la subida del IVA y la eliminación de la deducción por adquisición de vivienda, entre otras.

Aparte del esfuerzo que nos va a costar a todos y cada uno de los españoles, lo más importante de todo es que no se vuelvan a repetir los errores de gestión que nos han llevado a tener que pedir esta ayuda. De nuevo es necesario recordar las palabras tan sonadas al principio de esta crisis: transparencia y responsabilidad. Esas palabras que tanto se nombran pero que nadie en este país parece conocer. Pues bien, estas serán decisivas para afianzar la recuperación de confianza que España necesita. Sin el esfuerzo de aquellos que dirigen las entidades financieras y de los propios políticos, esta ayuda no servirá para nada, solamente para que ellos se vuelvan a llenar los bolsillos.

Aún nos quedan por saber las condiciones y detalles de esta línea de crédito, así como la forma en la que se implementarán las ayudas, que deberían quedar claras por parte del Gobierno una vez se conozcan (por eso de la transparencia), aunque dada la trayectoria de nuestros políticos es razonable que no sólo el mercado tenga dudas, sino que las tengamos todos nosotros.

En definitiva, terminamos el domingo como Nadal, esperando que salga el sol; como la roja, añorando tiempos mejores; y, como Alonso, deseando que esto termine.