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Autor: Juan José Rubio Guerrero. Catedrático de Hacienda Pública – UCLM

La Autoridades Financieras europeas (Comisión y BCE) han acordado a través de Eurogrupo, previa petición del , la apertura de una línea de crédito de 100.000 m€ que cubriría las estimaciones de necesidades de capital de la banca española más un margen adicional de seguridad frente a posibles contingencias. El Eurogrupo será quien, tras la petición formal a su presidente, debe dar el visto bueno a la línea de crédito basado en una recomendación del Consejo de Directores del FEEF. Este Acuerdo se formalizará mediante un Memorandum of Understanding (MoU) donde se deben especificar las características del préstamo (disponibilidad, tipos de interés, plazos de vencimiento, etc), así como las condiciones específicas asociadas al crédito, lo que se denomina “condicionalidad”, y que se refieren a temas de gobierno corporativo, dirección y gestión, optimización de recursos y reestructuración y fusiones de las instituciones financieras beneficiarias de la ayuda. A nivel macro, y a pesar de las reiteradas declaraciones de que la ayuda no lleva aparejada ninguna condicionalidad macroeconómica, resulta de lógica el seguimiento del conjunto de recomendaciones y sugerencias planteadas en el Plan de Estabilidad Presupuestaria en la línea de mantener y avanzar en los ajustes fiscales y reformas estructurales del gobierno español. En este sentido, se hará un seguimiento de los avances en el proceso al mismo tiempo que se vayan librando los sucesivos tramos del préstamo concedido.

El préstamo se concede en condiciones preferenciales alejadas de las existentes en los mercados financieros que, en estos momentos, penalizan seriamente a la economía española con tipos superiores al 6% y con una prima de riesgo superior a 500 puntos básicos. Se estima que los tipos de interés del préstamo se situarían en el entorno del 3-4%.

El gobierno español mantiene la plena responsabilidad del crédito, por lo que, a pesar de que va destinado específicamente a recapitalizar la banca, es el Estado español el responsable y garante del buen fin y devolución del mismo. Es pues el Gobierno español, a través del FROB, el destinatario del préstamo y quien responde de las obligaciones financieras ante los Fondos financieros europeos. Por su parte, el Gobierno español, siguiendo las instrucciones de condicionalidad del MoU, el que imponga un Plan Estratégico para recuperar las inyecciones de capital a la banca y tratar de minimizar el impacto sobre el déficit y la deuda soberana ya que, al ser responsable ante las instituciones europeas, va a computar como deuda del Estado y los intereses de este préstamo contabilizan a efectos del déficit público.

La previsión de deuda pública recogida en los PGE12 es de 34.646 m€, que con la nueva inyección supondría un desembolso adicional de unos 1250 m€, si se utilizase el total de la línea de créditos a un tipo de interés del 3% y se librase a partir de agosto, por lo que el capítulo III. Gastos financieros que recoge el servicio de la deuda pública se iría a más de 36.000 m€, lo que la convierte en la mayor partida del Presupuesto, muy por encima, del pago por prestaciones por desempleo que se sitúa en 30.000 m€. Por su parte, si se utiliza la mitad de la línea, el coste financiero se situaría en 625 m€ mientras que el ratio Deuda Pública/PIB se iría al 90, aún en la media de los países de la Eurozona.

La cifra de capital a utilizar a través de la línea de crédito va a depender de las necesidades de capitalización de la banca española, que están pendientes de ser fijadas por las auditorias independientes internacionales y por las auditorias internas cruzadas que están realizando las cuatro “major” españolas en el mundo de la auditoría privada, sin olvidar la cifra dada por el FMI que sitúa tales necesidades entre 40.000 y 60.000 m€. En este punto, conviene destacar también que sólo el 30% de la banca española tendría necesidades de capitalización, mientras que el 70% no necesitaría recursos adicionales, según el informe del FMI sobre situación del sistema bancario español. El FMI aportará su experiencia en tareas de supervisión, pero no va a participar, en principio, financieramente en el programa que se apoya en los Fondos de Estabilidad Financiera de la eurozona.

El crédito que, previsiblemente se libraría en diferentes tramos irá directamente al Fondo de Regulación Ordenada (FROB), de manera que será este el que se endeude como organismo del Estado. El mecanismo financiero a través del cual se canalizará la ayuda está por definir y caben diferentes alternativas:

  • Si el acuerdo se formaliza antes del 1 de julio de 2012, será la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (FEEF), fondo temporal, que no tiene aportaciones directas de los Estados miembros y que se nutre de emisiones de deuda. Este Fondo se crea en mayo de 2010 y cuenta con 240.000 m€ que obtiene emitiendo deuda mutualizada y garantizada por todos los países del Euro y con la máxima garantía crediticía de Moody y Fitch. El Fondo tenía una disponibilidad de 440.000 m€, aunque la mitad de esta cifra ya se ha utilizado en los rescates a Irlanda, Portugal y Grecia. Todos los países de la eurozona AVALAN las emisiones del fondo en un porcentaje proporcional a su participación en el BCE. Alemania es quien más garantías aporta (27%) y a España le corresponde un 11,8%. Estos porcentajes han aumentado ya que cuando un país es rescatado deja de aportar garantías en las nuevas operaciones. Sin embargo, España va a poder seguir avalando por cuanto la financiación no va al país sino a la banca. La cantidad avalada por España se sitúa en 92.544 m€. Algunos han querido ver en este mecanismo un embrión de los “eurobonos”
  • Si el Acuerdo se formaliza después de la ratificación del Mecanismo de Estabilidad Financiera Europea (MEDE), fondo permanente, la financiación estará respaldada por aportaciones directas de los Estados. A España le corresponden 9.520 m€ a pagar en tres tramos de aquí a enero de 2014.

De estos dos mecanismos, parece fundamental utilizar el FEEF, es decir, el fondo provisional, en lugar del MEDE ya que los actuales poseedores de bonos españoles temen la prelación de cobro de la deuda del MEDE, establecida en su estipulaciones fundacionales, en el caso de reestructuración de la deuda pública española. Este temor a colocarse los últimos en la fila a la hora de cobrar en el caso de una quita de la deuda está generando gran nerviosismo en los poseedores actuales y puede profundizar en la venta masiva de deuda española, además de la exigencia de tipos de interés más elevados en las nuevas emisiones, presionando al alza la prima de riesgo país, ya de por sí en niveles insoportables. En consecuencia, parece que el préstamo se hará con las condiciones financieras del FEEF que desaparece en julio y, por tanto, no se aplicaría la citada prelación cuando se produzca la transferencia de derechos del FEEF al MEDE ya que se mantendrían las condiciones del fondo originario.

El FROB inyectará capital a las entidades financieras a capitalizar a través de, bien participaciones en el capital de las entidades, o bien a través de bonos convertibles contingentes (CoCos). La utilización de este último mecanismo se considera por cuanto es la forma de conceder financiación a la banca a tipos de interés más elevados , se habla de un 10%, que los pagados por el FROB a las instituciones europeos, por lo que se lograría que el efecto neto sobre el déficit se pudiese minimizar a través de una compensación de los gastos financieros pagados por el FROB y los ingresos financieros procedentes de la tenencia de los CoCos de las instituciones financieras por parte del FROB. No obstante, tenemos serías dudas de que instituciones necesitadas de elevada capitalización puedan hacer frente a las obligaciones financieras de este tipo de títulos por lo que, en última instancia y como ha ocurrido con Bankia, este tipo de títulos se conviertan en aportaciones al capital de la banca.

La principal ventaja de esta línea de crédito abierta por el Eurogrupo para recapitalizar la banca española, en principio, es que se separa el riesgo financiero y el riesgo de la deuda pública soberana. La capitalización del sector bancario se realiza a través de un mecanismo especial , a través de una línea de crédito de 100.000m€ con condiciones preferenciales, especialmente, en el tipo de interés que será muy inferior al de mercado para la deuda pública española. Por su parte, se deja al mercado que financie la deuda soberana a un interés que debería reducirse al descontar el riesgo de las instituciones financieras de las necesidades de financiación reales del sector público español, evitando el efecto saturación de las emisiones de deuda pública del Tesoro que, en otro caso, obligaría a aumentar los tipos de interés para hacer atractivas las sucesivas y crecientes colocaciones antes las necesidades ingentes de financiación que se derivarían de sumar la necesidad de financiación de la recapitalización bancaria y la propia del sector público español para refinanciar sus emisiones vencidas y financiar las necesidades corrientes de gasto del ejercicio. Si este comportamiento esperado no se produce nos enfrentaríamos a un escenario muy comprometido donde el Gobierno podría acabar pidiendo un rescate para el país, siempre que no recuperemos la confianza en los mercados financieros. La prima de riesgo no ha reaccionado bien al anuncio del este Acuerdo y la prima de riesgo sigue en niveles muy elevados, aunque el Tesoro ha demostrado que puede, creemos que a corto plazo, colocar deuda pública por medios propios, si bien el margen de subida de la prima de riesgo ya no existe y necesita una clara inflexión a la baja.