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Autora: Carmen López Moreno, alumna de 4º de ADE

Creo interesante comenzar el artículo tratando de analizar la razón principal por la que las empresas españolas toman la decisión de buscar mercados exteriores. La recesión económica en la que se ha visto sumergido nuestro país, consecuencia de la crisis, es señalada como la principal razón por la que las empresas comienzan a vender en mercados exteriores. Ante la saturación y colapso del mercado nacional las empresas optan por buscar otros mercados para vender sus productos y ofertar sus servicios. Es importante hacer la anotación de que las empresas emprenden la exportación como una “necesidad”, como una única fuente de “supervivencia”. La consecuencia que de ello se deduce es que la vocación exportadora de la empresa española tradicionalmente es escasa, si bien lo ideal sería que se considerasen otras razones relacionadas con el desarrollo económico y social de la empresa. La PYME española está especialmente capacitada para competir fuera pero, para ello es necesario que la empresa española crea firmemente en ella misma, en su producto y en las posibilidades de éxito en otros mercados.

Si repasamos algunos datos relacionados con las exportaciones en los últimos años vemos cómo las exportaciones españolas han crecido un 16,8% en 2010 y un 15,4% en 2011. Las exportaciones en 2011 representaron un 20% del , llegando a 214,5 millones de euros. Todo esto ha contribuido a un retroceso del 11,4% del déficit comercial. Con ello las exportaciones constituyen el principal pilar de la economía española, se trata de uno de los pocos sectores cuya evolución es favorable. Por supuesto aún queda un amplio trecho por recorrer hasta que España logre completar el desarrollo del gran potencial exportador de las empresas españolas.

Lo cierto es que los proyectos de exportación estuvieron muy apoyados por organismos privados y públicos a nivel estatal y autonómico. De esta manera, organismos como el ICEX (), IPEX (  la Mancha) o las Cámaras de Comercio han desempeñado labores fundamentales de información, formación, asesoramiento, así como medidas directas de apoyo económico para diferentes actividades. Muchas pequeñas empresas emprendieron proyectos de exportación apoyados por estos organismos; de otra manera, gran parte de las mismas no habrían llevado a cabo esta iniciativa debido fundamentalmente a los factores miedo e incertidumbre. Si bien durante estos últimos años se dotaba a estos organismos de elevados fondos, ante el actual proceso de ajustes económicos, estos fondos se reducen, siendo cada vez más complicado para la empresa encontrar apoyo en estos organismos.

Parece que este proceso de ajustes en promoción del comercio exterior se caracteriza por ser contradictorio, se están retirando fondos dirigidos a la promoción de una de las pocas actividades que puede ayudar al país a salir de la pésima situación económica que atraviesa en estos momentos.

Pero, por otro lado, creo interesante plantear la cuestión de que quizá la empresa debería ser solvente y tener la iniciativa suficiente para emprender proyectos de este tipo por sí misma. Como ya apunté en un párrafo anterior, la empresa habrá de creer en sí misma, en su producto y en las capacidades de tener éxito fuera de las fronteras españolas, de la misma manera que lo tiene dentro de las mismas.