Hay un refrán que dice “más bien duerme el deudor que el acreedor”, pero no parece ésta la situación de las comunidades autónomas o más bien de sus ciudadanos. Las regiones españolas tendrán que satisfacer 9.163 millones de euros en 2014 en concepto de gastos financieros. Si comparamos este pago de intereses con el que se realizó el ejercicio anterior, que fue de 4.447 millones de euros, podemos valorar a simple vista el increíble incremento de intereses que tendremos en estos años.

Las comunidades autónomas no contribuyen al cumplimiento de reducir el déficit, que se exige desde Bruselas. Por ello han de tomar medidas, ya que su viabilidad está en entredicho. ¿Dónde actuarán para conseguir el objetivo?

Parece claro el método en nuestra comunidad. Castilla-La Mancha líder de recortes del país junto a Cataluña, prevé reducir su presupuesto un 23% en los próximos tres años. ¿De dónde se recortará? No lo sabemos, pero el primer punto de mira de Mª  está en los servicios y el empleo público.

Por si fueran necesarios ajustes adicionales, nuestra región se plantea subir impuestos y establecer nuevas tasas, lo que reducirá aun más el poder adquisitivo de los ciudadanos. He de recordar que los aumentos fiscales tienen una capacidad recaudatoria muy limitada en el actual contexto económico.

Un aumento fiscal en una época en la que el consumo está de capa caída conlleva que no se alcancen los ingresos deseados. Por ello se deberá reducir gasto público y el punto de mira vuelve a ser el mismo que el de recortes anteriores, la sanidad y la educación, ejes básicos del estado de bienestar.

Es decir, volvemos a lo mismo de siempre. Se tiene que recortar y el único método de conseguir dinero para pagar los intereses de una deuda contraída por la clase política, es ahogar a los ciudadanos. Cospedal, en una de esas ocasiones en las que se le puede ver por nuestra comunidad, declaró que “Entre todos vamos a pagar las deudas que nos han dejado y vamos a recuperar la senda de la creación de riqueza y puestos de trabajo”.

Ese es el problema. No debe pagar lo mismo el que ha causado la situación que el afectado, ni debe pagar lo mismo el que gana 100.000 € al mes que el que cobra 800 €. Ese “pagar entre todos”, remitiéndonos a los hechos acontecidos hasta el momento, se podría sustituir sin problema por “entre toda la clase media”

Dicha clase media es la que puede reactivar la economía con su aumento del consumo, pero el incremento de la presión sobre ellos hace que se merme su capacidad de consumo y se empobrezca su nivel de vida. No está mal, teniendo en cuenta que nuestra región es la tercera por la cola en términos de renta per cápita en la lista de comunidades autónomas españolas.

Además cuando conocemos que desde la llegada a Castilla-La Mancha de nuestra presidenta en la primavera de 2006 hasta el 31 de diciembre de 2010, Cospedal ha ganado un total de 750.809,64 €, una media anual de 150.161,92 € y lo comparamos con los 18.353 € de media de un ciudadano castellano manchego, ese “entre todos” chirría aun más.

La crisis la está pagando esta clase media a la que nos referimos. Subidas de medicamentos, subida de tasas universitarias, reducción de becas… todo vale con el fin de conseguir bajar el presupuesto, eso sí, sin tocar los privilegios y pensiones vitalicias de los políticos.

Terminaré igual que empecé con otro refrán dedicado a la clase media que tendrá que hacer frente al pago de intereses, rescate de bancos y a las deudas contraídas en un bucle repetitivo que les está haciendo ser los “pagadores oficiales” de la crisis: “Deuda pagada, otra empezada”