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Autor: Rodolfo Tejerina Guimbard

Antes de iniciar, me gustaría resaltar que cuando menciono público significa: con el dinero de la sociedad española. Que los políticos tienen lío enorme llamado crecimiento económico pues sin este no hay recaudación alguna, ni se crea empleo y de nada sirve que crujan a impuestos al ciudadano. Existe un sistema financiero politizado y quebrado, y unas Administraciones Públicas enormes solapadas ante tanta incoherencia legislativa. Que el reto es titánico, pues hay que actuar muy bien, disminuir el gasto político y alentar la creación de empleo privado, que es el que paga impuestos, porque se sabe que el sector público los consume. Finalmente, destacar que empresas y las familias están poniendo de su parte para salir adelante y ahora es turno de los políticos en los que la sociedad depositó su confianza. ¿y quiénes son estos en los que se confía?

Son aquellos que jamás se plantearían reformas necesarias sin presión externa y que aún así, los ajustes se hacen a medias con miedo a las reformas políticamente costosas pues no saben que el futuro de España está en juego. Estos que en su afán electoral decían saber lo que se tenía que hacer cuando en realidad callaban su incapacidad e improvisación. Esos que confunden la retórica y hacer política con tomar decisiones económicas, esos que atiborran a decretos y leyes el Boletín Oficial -para justificar su paga- y que presumen, ante los medios de comunicación, del número de normas aprobadas en lugar de presumir de la eficacia de sus decisiones.

Esos que creen que el dinero de inversores para bonos públicos es ilimitado (al igual que los impuestos), y ni se molestan en cambiar la estructura político-administrativa, que es fuente de endeudamiento público, por temor a perder sus privilegios y mantener a tanto amigo y cacique agradecido, pues el despilfarro en España está en los minipaíses. Esos que en su ambición por acaparar competencias han eliminado la unidad de mercado, pensando en que de competencias dependía la simpatía con el político provincial/regional de turno en detrimento de la buena gestión. Esos, que en los pueblos no hacen el menor esfuerzo por unirse con el de ‘al lao’ para ahorrar en lo desechable y dejar intactos servicios indispensables. Esos consideran que el voto de un madrileño vale un tercio que el de algún nacionalista.

Esos que creen que la sociedad es un parvulario crédulo, afirmando que no hay dinero mientras tocan el bolsillo del ciudadano honesto que declara toda su renta y premian a tanto defraudador sin un plan contra el fraude fiscal, esos que no se enteran que el dinero no tiene nacionalidad y que no pactan, como sus socios europeos, para aprovechar la regulación del secreto bancario y las subidas impositivas en Suiza; esos que dicen que no hay dinero para educación, ciencia y sanidad pero abunda para los malos gestores que financiaron condominios y aeropuertos “estratégicos” que serían inviables en la economía doméstica, pues te jugarías la comida de los tuyos. Esos que crujen a impuestos para justificar gastos en tantos agradecidos, tantos reinos, sonrisas, cenicas, mítines (los impresentables del PSOE se lo pasan genial en la oposición y no reflexionan ni proponen nada!)

Esos que hacen gala de un intervencionismo en favor de los más poderosos. Dinero para los banqueros con los impuestos -aumentados- de todos. Esos que (junto con la CNMV y el BDE) privatizaron entidades financieras politizadas a costa de dinero público, que callaron el engaño a “inversores” incautos que, por los maquillajes contables, se vieron estafados entre convertibles, acciones y todo tipo de emisiones en estas entidades. Esos que para continuar la endogamia político-fianciera y cubrir la espalda a tanto irresponsable amigo, vuelven a politizar los bancos nacionalizándolos! sin consecuencias legales para nadie, con más dinero de los contribuyentes para luego vender las entidades a precios simbólicos (recuérdese, 1€, el caso de Unim asumiendo el FGD las pérdidas de la operación por 953 millones de euros); esos que callan que “la reforma” – yo llamaría subvención bancaria- sí cuesta dinero a los patriotas que pagan sin fraudes 4 meses de salarios íntegros cada año. Esos que no se enteran que los impuestos no son para sueldos de amigos en unas instituciones sobredimensionadas y subvenciones de todo tipo, sino que lo hacen para inversión y gasto público productivo y tener cubiertas la educación, la sanidad de los que levantaron el país y servicios sociales que justifican y diferencian a Europa del resto del planeta.

Esos que continúan endeudando al Estado aunque prácticamente nada de esa masa monetaria adicional va a la economía real, las industrias o las familias. Se queda en bancos zombis que compran deuda soberana con fondos del BCE (pagados por sus ciudadanos actualmente y con futuros impuestos). Bancos zombis que mantienen los prestamos a empresas nefastas mediante renegociación constante de deudas, “hasta que escampe”, para evitar provisionarlos o quedarse con las acciones en garantía de la empresa morosa.

Esos, repito, que escogieron, en su segunda “reforma financiera para salvar y que fluya el crédito”, la peor solución para los ciudadanos en conjunto: pues el crédito bancario jamás llegará a empresas eficientes al ser el dinero para recapitalizar bancos “privados”. Además, dado el endeudamiento de las familias, empresas y el sector público en general se hace muy poco probable que las entidades refloten el crédito, pues los riesgos de mora e impagos son altísimos. Esos, insisto, que dedican lo recaudado a sanear un sector quebrado, cuya reestructuración tardará años, y que intentan captar más ahorros y capitalizarse y así volverse más “rescatable” por su peso económico y ser indispensable. ¿Dónde está el sentido de arriesgarse a cambio de recibir beneficios futuros si cuando hay pérdidas, te rescatan?

Esos que nos inducen a reflexionar ¿De qué nos sirven tantos fastuosos estamentos públicos, repletos de pomposos incompetentes ? Un grupo de amas de casa y jubilados nos dirigirían con más responsabilidad, honestidad, sentido común y dignidad.

Esos que atacan al mercado en lugar de tranquilizarles con un plan y coherencia: Quiero destacar que ningún inversor exige que el país deje de gastar en servicios básicos, educación, salud o investigación. El inversor solo pide lo prometido, los que deciden recortar esos gastos esenciales pero mantener coches oficiales, televisiones autonómicas, empresas zombi, embajadas, subvenciones y subsidios, son aquellos que votamos para “gestionar” nuestros recursos.

Esos, que utilizan la palabra “excepcional” para amedrentar a toda una sociedad que está perdida en la incertidumbre y a través del miedo consiguen, que el el parvulario, acepte tantas medidas excepcionales y temporales. Esos que consuman este expolio público bestial, inmoral e injusto pues se rescatan bancos con dinero público mientras la pobreza y el paro destrozan cualquier esperanza.

En todo caso, si están puestos a repartir dineros, hay que revertir el hecho de que aquí se premia a los gestores desastrosos y se da la espalda a toda empresa eficiente que merecería mucho más tales dineros. Aunque, personalmente, abogo por dejar caer a tanto “banquero” e “inversores” temerarios, y que asuman las consecuencias de sus decisiones como lo hace cualquier autónomo o cualquier jefa(e) de hogar que se juegan todos sus bienes y el alimento de los suyos ante malas decisiones financieras.

Ironías de la vida, a la sociedad le gustaría cambiar la percepción que tiene de lo que, actualmente, es una casta desapegada de la realidad y espera reformas valientes, profundas e indispensables, para evitar una intervención (rematarían hasta los leones del Congreso de los Diputados), pues como la historia lo demuestra, la sociedad siempre está dispuesta a arrimar para que el país salga adelante.

De lo contrario, España continuará en su senda de “excelente” exportador de ingenieros, licenciados y científicos jóvenes que huyen del sol, fiesta y la playa. ¿O es que los políticos tampoco saben el coste y años necesarios para formar una persona que luego se va gratis a los socios-competidores, agradeciendo éstos al país y familias haberla formado pacientemente con idiomas incluidos?.